27 sept. 2011

CAÑAMERO

El pasado sábado asistí en Bornos a la presentación del libro “Diego Cañamero Valle, el hombre con los píes en la tierra”. Un libro que contiene un interesante repaso sobre la vida y obra de este sindicalista natural de El Coronil (Sevilla).
Diego Cañamero, es actualmente el secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). También fue alcalde de El Coronil durante diez años, cargo que abandonó para encargarse de la secretaría del SAT.

Conozco personalmente a Cañamero, hemos coincidido en varias ocasiones, la mayoría de ellas en manifestaciones, huelgas, concentraciones, etc. A mi opinión, este jornalero es un hombre consecuente con sus ideas e intenta ser, como buen líder, ejemplo para los trabajadores, y eso le ha llevado a tener más de un problema. Diego ya ni recuerda las veces que lo han detenido, ha pasado multitud de veces por los juzgados, incluso por la cárcel. A cualquiera que se le diga esto, pensará que estamos hablando de un delincuente, pero no es este el caso. Diego Cañamero ha sido juzgado y en ocasiones a pisado las cárceles del Estado por defender, de manera siempre pacífica, los derechos de los trabajadores en general y los jornaleros en particular.
Diego nació en una época muy difícil, en una familia humilde que sufrió la represión franquista en sus propias carnes. Una infancia marcada por la injusticia y por el duro trabajo de Sol a Sol. Pronto conocería también la represión de las “fuerzas del orden”. Represión que sigue sufriendo él y todo el sindicalismo de clase. Y es que está claro que para el Capital, todo aquel que se rebele contra las injusticias generadas por los poderosos (caciques, terratenientes, banqueros, políticos, etc.) es ilegal y por lo tanto tiene que ser represaliado, juzgado, multado y si se da el caso, encarcelado.

Cañamero es una de esas personas que con sólo verle te da fuerzas para seguir adelante en la lucha, un líder sindical de los que ya no quedan que para demostrar sus verdades no le importa jugarse el tipo.
Si a usted, estimado/a lector/a, le interesan las personas como Diego Cañamero, le recomiendo este libro coordinado por el compañero Joaquín Recio y editado por la editorial andaluza Atrapasueños.

Miguel Ángel Rincón Peña

21 sept. 2011

CENTRO COMERCIAL

Ayer estuve en un famoso centro comercial. No soy muy dado a ir a esos sitios si no tengo una buena razón para ello. Me agobian las aglomeraciones de personas, seguro que desde las cámaras de seguridad se nos ve allí dentro como hormigas, en fila de un lado para el otro sin parar de mirar escaparates.
Pues eso, que me decidí a ir porque tenía que comprar un ordenador portátil nuevo, y como en los centros comerciales lo mismo te venden chorizos, condones, vino tinto ú ordenadores, pues allá que fui.
Mientras que esperaba mi turno me fije en el agente de seguridad que, muy atento, vigilaba un monitor de televisión, se le veía que lo tenía todo bajo control. Es curioso la de gente que con la crisis se ha metido a trabajar de seguridad privada. Luego también eché un vistazo a las cajeras (casi todas féminas), pasaban los productos por el sensor de la caja y cobraban a los clientes, en sus caras se podía ver que la monotonía las devoraba por dentro. Es dura la vida de cajera, tienen que tener una paciencia a prueba de bombas. Pero allí estaban ellas, con una medio sonrisa en sus labios mientras pensaban en qué número del cupón saldría anoche.
Al fin llegó mi turno, un joven vendedor de unos treinta y pico años (es curioso pero parece que en esos sitios las personas que superen los cuarenta no son válidas para trabajar), muy repeinado y con una dentadura perfecta, me informó sobre el tema de los ordenadores, que si éste tiene HDMI, que si el otro tiene Intel inside, y así pasó un rato hablándome en un idioma extraño el cual me aburría bastante. Al final me dejé aconsejar por el vendedor.
Con mi flamante portátil bajo el brazo me dirigí a pagar, y otra vez a la cola, otra vez a esperar. Luego que si firma la garantía, que si déme su DNI, la tarjeta del banco, etc. Ni que estuviera sacando una hipoteca, oiga. Por fin logré salí de aquel lugar y dejar la marabunta consumista a mi espalda. Afuera era ya de noche, las farolas encendidas y un vientecillo frío que me hacía volver a la realidad y sentirme mejor. Conozco gente que van a los centros comerciales a pasear, mirar, entretenerse y pasar el tiempo. Y es que, como bien dijo Belmonte: “Hay gente pa´tó”.

Miguel Ángel Rincón Peña

14 sept. 2011

METAPOESÍA

De un tiempo a esta parte, hemos hablado mucho, en tertulias, reuniones y en conversaciones con compañeros y amigos, sobre si ha de ser veraz la Poesía. Cuestión que suele interesar mucho, pues es algo que preguntan con bastante asiduidad los lectores en dichas tertulias.
Ayer mismo leía una poesía (o una metapoesía, para ser más exacto) de Ricardo Fernández Esteban, en la cual hacía referencia a este tema. La mayoría de la gente cree que los poemas son como una autobiografía del poeta, que todo lo que éste pone en negro sobre blanco es cierto, experiencias reales como la vida misma. Pero el poeta también puede ponerse su disfraz y vivir otras vidas con la imaginación, inventarse otros mundos, otros amores, otras amantes.
Es cierto que escribir un poema es un ejercicio muy íntimo, pues casi siempre se trabaja con los sentimientos propios, pero otras veces, el poeta deja volar su imaginación. Luego, el lector juzgará y hará suyo esos sentimientos y esas líricas ensoñaciones.

Hablar de Poesía es siempre complicado, al hacerlo, entramos en terrenos pantanosos donde podemos correr el riesgo de pisar arenas movedizas o enredarnos en alguna liana suelta. Y es que la Poesía escapa a todo tipo de ataduras, ahí está Charles Bukowski para aseverarlo. Sesudas mentes intentaron e intentan aún explicar qué es y cómo hacer Poesía, y buscan en las musas y en el parnaso todas las respuestas. Pero la Poesía puede estar en los sitios más insospechados y en las cosas más mínimas. Se me viene a la cabeza ahora un verso del gran Roger Wolfe que dice, “toda esa poesía, que nunca cabe en un poema”. Esa poesía es la que el poeta tiene que buscar y trasladar al lector, porque la Poesía, al fin y al cabo, no es de quien la escribe, sino de quien la necesita. Y como conclusión, os copio el poema de Ricardo Fernández, que me llevó a escribir la columna de esta semana:

¿HA DE SER VERAZ LA POESÍA?

Impúdicos pedís ver desnudo al poeta
pensando, erróneamente, que sus mil cicatrices
son marcas de la vida que cuenta en sus poemas.
Exigís que se exhiba como fiera de circo,
que sus versos destilen todos sus sentimientos.
Aplaudís cuando grita, cuando llora o suspira,
y decís “¡qué poeta!” porque os hacen sufrir
sus amores prohibidos, sus desgracias sin fin.

Detrás del maquillaje el poeta sonríe,
no importa que use máscara, que todo sea un disfraz,
consiguió su propósito que era haceros vibrar.
Eso es la poesía, desengáñate amigo,
y la veracidad algo poco importante;
nos basta para el juego que suene a verosímil,
que esté escrita con garra y nos haga volar.

¿O es que existió ese amor, que glosaron los clásicos,
por Laura, por Beatriz, por Giulietta o por Litsi?
Probablemente no, mas perduran sus versos,
y en lo alto del Parnaso los bardos son felices:
Petrarca, Dante, Shakespeare, Quevedo y muchos más
cortejan a sus musas que se dejan querer;
aquí ya no hay engaño, “todos están al loro”,
aquí todos disfrutan creando poesía
y nadie se cuestiona si dicen la verdad.

Ricardo Fernández Esteban ©


Miguel Ángel Rincón Peña

7 sept. 2011

LA CONSTITUCIÓN

Más de treinta años han estado diciéndonos que la reforma de la Constitución española era poco más que un dogma, que era mejor no tocarla por el bien de la estabilidad nacional, que habría que hacer un referéndum para ello y que tampoco había motivo. Los españolitos, como siempre, agacharon la cabeza y asintieron. Se creyeron a pies juntillas que aquella Constitución de 1978 era a lo mejorcito que podríamos aspirar, por lo tanto, tenían razón los políticos, no había que tocarla ni una coma. Había sectores sociales y políticos, que aunque minoritariamente, pedía una Constitución adaptada a nuestros tiempos, que era necesaria una revisión de la norma suprema. Pero nada de nada. Pues bien, nos encontramos ahora, en 2011 con que el bipartidismo patrio (PP-PSOE) se ponen de acuerdo para reformar la Constitución por orden de los Mercados.
Es algo que ya deberíamos saber, el Gobierno y la oposición del PP sobreponen los intereses del Capital a los del Pueblo. Eso, a mi manera de ver, es una auténtica indecencia. Además, reforman la Carta Magna en el Congreso, entre ellos, negándole el derecho a decir a los ciudadanos mediante referéndum.
La Constitución fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 por el Pueblo español, lo lógico sería que para su reforma también consultaran al Pueblo, pero la lógica no interesa aplicarla en estos tiempos rastreros.
Dentro de poco, con toda la cara dura que les caracteriza, el bipartidismo español nos pedirá nuestro voto para las elecciones generales del 20 de noviembre. Rubalcaba y Rajoy saldrán hasta en las sopas de la olla para volver a prometer y engañar, y una mayoría del Pueblo, agachará la cabeza, asentirá y echará el sobrecito con la papeleta de la gaviota o el puño y la rosa en la urna electoral.
Y todo seguirá igual, los políticos de siempre seguirán ocupando las poltronas de siempre, los dos partidos de siempre seguirán manejando a su antojo el poder que les ofrece el Pueblo y los partidos minoritarios (minoritarios, entre otras cosas, a causa de una ley electoral injusta) seguirán pataleando porque sus voces se escuchen.

En fin, ya ven ustedes, esta es la democracia en la que vivimos en este Estado, y yo pienso que una democracia al servicio de los Mercados no es democracia, es otra cosa muy diferente.

Miguel Ángel Rincón Peña