30 dic. 2011

EL ZUMBIDO

Esta semana, a través de un amigo, he podido conocer a una persona muy interesante. Se llama Manuel G. H. y es vecino de un pueblo de la sierra de Cádiz. Mi amigo me habló de él porque al parecer tenía una historia que contar y podía interesarme. Como yo me apunto a cualquier tipo de bombardeo, allá que fui a conocerle y a escuchar esa historia tan interesante que tenía que contar.

Manuel, que supera con alegría los 60 años, vive en un pueblo blanco, en una casita encalada, allí nos esperaba sentado en una silla de enea a la orilla de una buena chimenea. Nos presentamos y antes de continuar me pidió que si escribía algo de lo que me iba a contar obviara sus datos personales. Y es que la historia que me narró Manuel es de esas que cuesta creer si no eres tú el protagonista. Manuel está jubilado, pero tiene unas tierras en las cuales sembró un huerto, según él, para entretenerse y pasar las tardes. El pasado viernes, día 23, estaba en su huerto, a punto de marcharse ya porque se le hacía de noche, y se dirigió a la cancela para abrirla, en ese instante escuchó un zumbido que lo paralizó. Estuvo así unos segundos, quieto, escuchando ese sonido, hasta que se volvió y pudo ver un gran objeto gris sin una forma determinada, sólo se acuerda de que era muy grande, no tenía ningún tipo de luz y estaba suspendido en el aire, emitiendo aquel extraño zumbido.
También se dio cuenta de un detalle curioso, y es que su perro, acostumbrado a ladrar a todo desconocido, en aquel momento se encontraba dentro de un bidón metálico con el rabo entre las patas. El sonido se hacía cada vez más intenso, según Manuel, le atravesaba la cabeza como una aguja. Estuvo así un par de minutos hasta que el objeto desapareció. Al llegar a casa miró la hora de su reloj de pulsera, pero las manillas estaban rotas. Afirma que el dolor de cabeza le ha durado dos días, y dice que aún hay ratos que siente alguna punzada. También me dijo que un vecino que se hallaba cerca también pudo oir aquel sonido misterioso, pero se negó en rotundo a comentar nada de ese tema.

Estuve con Manuel en su casa, me enseñó el reloj roto, me llevó a su huerto, comprobé que el perro ladraba de lo lindo, etc. Qué quieren que les diga, si siguen esta columna de opinión sabrán que soy bastante escéptico sobre estos temas, pero tenía que escribir la historia del dichoso zumbido, porque no sucede todos los días que le cuenten a uno estas cosas tan extrañas (y es que, lo que no me pase a mi...)
Ahora que cada cual piense lo que quiera. Feliz año nuevo.

Miguel Ángel Rincón Peña


22 dic. 2011

FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO

Hace algo así como una treintena de años, cuando el que esto firma acababa de dejar a duras penas el chupete y aún creía en el espíritu de la Navidad, en los Reyes Magos de Oriente y en el niño Jesús…, uno esperaba con ilusión que llegara diciembre para ver las calles alumbradas, los árboles de Navidad decorados con bolitas y las bombillitas intermitentes. Me gustaba ver las calles a rebosar, gente de un lado para otro, comprando o paseando. También me gustaba cuando mi madre me llevaba a la plaza del Socorro de Ronda, a comprar castañas asadas en un puestecito, recuerdo que una señora muy mayor (en aquella época todas las señoras me parecían mayores) cogía un papel de periódico, como éste que sujeta usted ahora mismo en sus manos, y lo enrollaba haciendo un pequeño cucurucho en el cual echaba las castañas. Mi madre le pagaba a la señora y me daba el paquete a mí, recuerdo aquel calor que desprendía en mis pequeñas manos.
Luego la cena de nochebuena, junto a toda la familia (familia a la cual, el aranero tiempo, ha ido robándole componentes), y el pavo, los langostinos, las copitas, etc. Y pocos días después, la noche de Reyes. Esa noche en la que los nervios no nos dejaban dormir por mucho que lo intentáramos. Me pasaba la noche pensando en si habrían pasado ya por mi casa los Reyes con los regalos, hasta que el sueño me vencía. A la mañana siguiente, a primera hora y con los ojos medio pegados, corría al salón en busca de los regalos, y allí estaban, envueltos en papel de colores y dispuestos a ser zarandeados sin compasión. Creo que mi madre disfrutaba más que yo viendo mi cara cada vez que abría uno de los regalos. Entonces uno era feliz, era un niño y no entendía los problemas de los mayores, no sabía que existían niños en el mundo que no tenían Navidad, ni cenas, ni regalos. No sabía que los Reyes Magos eran en realidad mi madre y mis familiares. Era feliz en mi ignorancia.
Ahora, a mis treinta y pocos tacos, con la experiencia que da la vida y más ateo que el mismísimo Marx, la Navidad se convierte, tan sólo, en un recuerdo de tiempos mejores, aparte de eso, poco más que consumismo e hipocresía. ¡FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO!

Miguel Ángel Rincón Peña

15 dic. 2011

MINIJOBS

¿Saben ustedes lo que son los “minijobs”? Pues, básicamente, son contratos a tiempo parcial de pocas horas de trabajo, con sueldos máximos de 400 euros y con “flexibilidad total”. Los minijobs o minitrabajos, ya fueron puestos en marcha en Alemania en el 2003 bajo la excusa de atajar el desempleo y la economía sumergida. Ahora, el Banco Central Europeo (BCE) y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) piden al Gobierno español que implante los minitrabajos en una futura reforma laboral.
Lo peor de todo, es que esos miniempleos también traerán para el trabajador, miniderechos, minisalarios y por lo tanto, minividas, pues a ver quién podrá vivir decentemente con un salario no mayor a los 400 euros.
Quizá al señorito Cayetano Martínez de Irujo le deberían de dar un miniempleo de esos, para que se busque la vida como cualquier trabajador andaluz, así se le quitarían las ganas de tanto caballito y tanto darle a la lengua para criticar al pueblo andaluz. ¡Pero qué mal repartido está el mundo! Y también tenemos al Urdangarín, que al parecer, tiene un gran talento para los negocios turbios.
Pero volviendo al tema de los miniempleos, tal y cómo está la cosa, se les tendría que caer la cara de vergüenza a la patronal española y a los del BCE por pedir más recortes aún hacia la clase trabajadora, que al fin y al cabo, es la que está padeciendo realmente esta crisis. Crisis que ha sido creada por el Capital, los Mercados, la Banca y la mala gestión de los gobiernos. Esos mismos son los que piden reformas antisociales, que el trabajador sea el que se apriete el cinturón mientras ellos llevan tirantes.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos? Los colectivos sociales recomiendan una serie de medidas para boicotear al capitalismo, en la medida de nuestras posibilidades. Por ejemplo, no comprar en los grandes centros comerciales, mejor ir a comprar a los pequeños y medianos negocios, la tienda de la esquina, mercado de abasto, etc. No utilizar la tarjeta para pagar (eso beneficia a los bancos) hacerlo en metálico siempre que se pueda. Son consejos útiles para esta época de festividad y consumismo.

Miguel Ángel Rincón Peña

8 dic. 2011

YA LO DIJO CELAYA

La semana pasada tuve la suerte de coincidir en una lectura poética con el actor Paco Algora. Leímos junto a otros compañeros en la localidad de Conil. Solemos ir a recitar allá dónde nos llaman y casi siempre lo solemos hacer gratis, sin cobrar ni siquiera el importe de la gasolina. Hay veces que los organizadores no nos invitan ni a un vaso de agua. Sin embargo, lo hacemos porque creemos firmemente que la Cultura es fundamental en estos tiempos oscuros. Me comentaba Paco Algora que está llevando a cabo charlas y recitales por colegios e institutos de la provincia de Cádiz, y se está quedando asombrado de que el alumnado no conozca la poesía de Dámaso Alonso, León Felipe, Gerardo Diego, Luis Cernuda o Emilio Prados, pero lo más preocupante es que le parecía que ni los maestros tenían tal conocimiento. Una pena.

Malos tiempos estos, en que la gente conoce mejor la plantilla de colaboradores del Sálvame que a los poetas de la generación del 27. Malos tiempos en los que la televisión es el faro que ilumina y no lo son los libros, malos tiempos estos en los que las calles se llenan de “muertos vivientes”. Referente a los muertos vivientes, es triste que la mayoría de las personas que ven películas de George A. Romero, no sepan captar el trasfondo de crítica a la sociedad y al mundo en que vivimos y sólo crean que son películas de terror, simplemente.

Pero siguiendo con el tema que nos ocupa esta semana, creo, junto con Algora, que una sociedad que no conoce su Cultura está abocada al fracaso (como así estamos viendo). Los libros están ahí para enseñarnos. Las obras de Espronceda, Lope de Vega, Góngora, Valle-Inclán, Pío Baroja y tantos otros escritores, representan los libros de instrucciones para poder sobrevivir dignamente en este mundo, para poder combatir a los “muertos vivientes” que nos rodean y que cada día son más. La poesía, la pintura, la escultura, etc., nos hacen más humanos y nos dan pensamiento y voz… pero al parecer, nos quieren autómatas, calladitos y obedientes. Hay que reivindicar la Cultura en general y la Poesía en particular, como herramienta transformadora, ya lo decía Gabriel Celaya.

Miguel Ángel Rincón Peña

1 dic. 2011

3 DE DICIEMBRE

El 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Para los que trabajamos a diario con personas con algún tipo de discapacidad, este día es propicio para la reivindicación, para llamar la atención y sensibilizar al conjunto de la sociedad.
A mi opinión, creo que deberíamos poner mucho énfasis en la utilización del lenguaje como herramienta para la normalización, porque todos solemos utilizar (casi sin darnos cuenta) términos genéricos cuando hablamos de estas personas, por ejemplo, se suele decir “discapacitado” en vez de “persona con discapacidad”, o “sufre esquizofrenia” en lugar de “tiene esquizofrenia”. Los políticos suelen utilizar mucho el término “gasto social” que tiene connotaciones negativas (el gasto), se debería decir “inversión social. Estos detalles lingüísticos, a más de uno le podrán parecer que no tienen importancia, pero la tienen, y mucha. La integración, la inclusión, la normalización, tienen su base en la educación. El profesorado tiene una gran responsabilidad en ese tema, pero también la familia. Debemos enseñar unos valores a nuestros menores y para ello tenemos que utilizar un lenguaje adecuado, sin discriminaciones de ningún tipo. Poco a poco se va avanzando en ese camino, aunque aún quedan zopencos que usan términos como “mongolo”, “subnormal”, “retrasado”, etc., con el claro objetivo de infravalorar. Hay que luchar contra eso.

Otra reivindicación para este día, es la defensa, ante la Crisis, de los derechos de las personas discapacitadas. Los recortes en el ámbito de la discapacidad, digan lo que digan los políticos, han venido produciéndose en según qué comunidades autónomas. No podemos permitir que ocurra un retroceso de unos logros conseguidos que son irrenunciables, por lo tanto debemos exigir a los Poderes Públicos un compromiso firme con los objetivos de inclusión de las personas con discapacidad y sus familias.

Por último, también este día debe servir para el reconocimiento de todas esas personas que, aún con una discapacidad, logran salir adelante con su esfuerzo y ganas de vivir. Tenemos muchos ejemplos, administrativos, músicos, actores, carpinteros, deportistas, mecánicos, etc.

Miguel Ángel Rincón Peña