24 sept. 2014

DIFUARCOS

Hace ya dos años que cambié de centro de trabajo, pero aunque haya pasado el tiempo, lo recuerdo con mucho cariño. En el aula específica del CEIP San Francisco de Arcos de la frontera, pasé los que, seguramente, fueron los mejores años desde que me dedico a esto de la educación especial. Aquellas compañeras aún son mis compañeras, y aquellos niños y niñas, aún son “mis niños”. Así los considero yo, porque el paso del tiempo no siempre significa olvido. Y es que, el ser maestro, profesor o monitor de educación especial, es mucho más que un simple trabajo, es una devoción que uno (si no hubiera que pagar facturas) haría aunque no le pagasen ni un sólo euro. 
Me he acordado ahora de todo esto porque acabo de leer en este periódico, que la asociación Difuarcos por fin inauguró, hace unos días, su sede local. Difuarcos nació, en cierta manera, en el aula específica del San Francisco. Porque las madres y padres del alumnado del aula son, ante todo, unos luchadores natos, a eso no hay quién los gane. Yo creo que sus hijos los hacen ser así, mejores personas. Estos niños reparten dosis de amor y cariño sin pedir nada a cambio, y cuando nos miran a los ojos, transmiten algo que es imposible de plasmar en el papel. Eso, queridos lectores, hay que vivirlo por uno mismo. Yo, cada día soy mejor persona porque esos pequeños (en estatura, grandes en corazón), me enseñan a serlo, y por ello, y por muchas cosas más, les estoy profundamente agradecido. 
En fin, como iba diciendo, esas madres y padres, con la ayuda de Fegadi (inmenso trabajo el de esa federación) y los profesionales de la citada aula específica, han conseguido abrir un espacio para que sus (mis) niños, puedan seguir recibiendo una atención especializada sin tener que desplazarse a otras localidades vecinas. Un pueblo como Arcos, necesitaba algo así desde hacía tiempo, y han tenido que ser estos familiares los que hayan dado el paso adelante, sirviendo de digno ejemplo a las instituciones públicas, que como casi siempre, suelen ir muy por detrás de las necesidades reales de la gente. Dicho esto, tal y cómo está el patio, es de agradecer que el ayuntamiento haya colaborado en algo tan importante para Arcos. Mi enhorabuena a todas las partes implicadas, y feliz Feria a todos/as. 

Miguel Ángel Rincón Peña. 

11 sept. 2014

MASTERS OF SEX

Ayer me encontraba leyendo las noticias de la sección de ciencia, y me topé con un titular muy curioso: “La ciencia busca las mejores posturas sexuales para evitar daños en la espalda”. 
Como yo tengo algunos problemillas de espalda, seguí leyendo para enterarme de que un estudio científico había utilizado sistemas de captura de movimientos infrarrojos y electromagnéticos, como los que se usan en los videojuegos, para hacer un seguimiento del modo en el que se mueven las columnas de 10 parejas en 5 de las posturas más usadas. Esto me recordó el Kamasutra, antiquísimo texto hindú que trata sobre el comportamiento sexual humano. La mayoría lo consideran simplemente un libro de posturitas, pero es mucho más que eso. Sólo hay que zambullirse en sus páginas para comprobar toda su profundidad. También me vino a la mente, el libro de Thomas Maier titulado Masters of sex, en el que se narran todas las dificultades y censuras que padecieron tanto el ginecólogo William Masters como la psicóloga Virginia Johnson para realizar unos estudios pioneros sobre la sexualidad a mediados de los años 60 y que cambiaron el modo de ver las relaciones de pareja en la sociedad americana de aquella época. Además, existe una serie de televisión de idéntico título, basada en dicho libro y que merece la pena su visionado.
En fin, que seguí leyendo la noticia y venía a decir que los científicos, parece ser que han documentado por primera vez la forma en la que se mueve la columna vertebral durante el sexo y han descrito el por qué ciertas posiciones son mejores que otras para evitar las dichosas molestias en la espalda. Natalie Sidorkewicz, autora del artículo asegura que: “Hasta ahora, la posición de la cuchara se recomendaba como una buena postura para hombres y mujeres. Pero hemos descubierto que no es el caso, la del estilo perro es mejor”. 
Algo que no venía en la noticia y que me gustaría saber, es cuánto dinero habrá costado realizar este estudio. Seguro que una pasta. Yo creo que, con la mucha o la poca experiencia adquirida en estos menesteres sexuales, los que tenemos problemas de espalda seguramente sepamos buscar la posición más cómoda sin necesidad de estudios científicos. Pero bueno, como nunca está de más, hagámosle caso a la doctora Sidorkewicz y dejemos la cuchara solamente para cuestiones gastronómicas. 

Miguel Ángel Rincón Peña

3 sept. 2014

PACIENTE

De vez en cuando tengo que ir a visitar a mi médico de cabecera, en mi caso es una doctora. Raro es el día que no va la cosa con retraso. Así que como buen paciente, tomo asiento y si tengo algo para leer lo leo, o me entretengo manoseando el móvil cual zombi moderno. Otras veces observo a las demás personas reunidas en la sala de espera. El otro día había una madre con su hija, de unos siete u ocho años de edad. La niña no quería entrar a la consulta ni a tiros. Ese miedo infantil a las batas blancas es intrínseco al ser humano, creo yo. Al menos a mi me pasaba cuando era pequeño, luego con el tiempo logré superar ese pánico (hay quienes no lo superan nunca). También había, un par de asientos más a la izquierda, una pareja de jubilados. La señora sujetaba en su mano un pastillero mientras el marido iba cogiendo pastillitas y tragándoselas con la ayuda de una botellita de agua mineral. 
Cada cierto tiempo se abre la puerta de la consulta y van saliendo y entrando pacientes impacientes. 
Normalmente suelo llegar cinco minutos antes de mi hora asignada para que no se me pase el turno, así que siempre tengo que esperar. En realidad no me importan demasiado las esperas, estoy acostumbrado a ellas, siempre que no sean excesivas. Y cuando por fin me toca, entro, saludo a la doctora, me extiende la receta, intercambiamos algunas palabras y me voy. Con suerte, media hora de espera para tan sólo cinco minutos de consulta, como mucho. Pero así funciona esto. Es lo normal y me gusta que duren poco mis visitas. Tengo que decir que estoy bastante contento con mi doctora, es una buena profesional, y además simpática. ¡No se puede pedir más! En mi larga experiencia como paciente me he encontrado con médicos que, no digo que fuesen malos profesionales, pero te echaban para atrás con sólo una mirada. El paciente, además de atención sanitaria, también necesita comprensión y amabilidad. Pero bueno, hay que ponerse en la piel de los sanitarios, y más en estos tiempos de recortes. 
Pues como decía antes, no me importa esperar, en la cola del banco, en la del supermercado, en la panadería, en los atascos de tráfico… la vida es una larga espera y hay que tomársela con toda la filosofía posible para no desesperar. 

Miguel Ángel Rincón Peña