15 oct. 2009

UNA HISTORIA DE TANTAS

Hoy en La Lanzadera no hablaré de política, y no será por falta de ganas, porque la cosa está calentita con la detención de varios políticos en Euskadi, las tramas de corrupción y un largo etcétera más. Tampoco tocaré el tema del deporte, o de los medios de comunicación, o del medio ambiente. Existen historias cotidianas, sencillas, de todos los días que merecen mucho más la pena que todos los “importantes” temas antes mencionados. Lo que les voy a relatar esta semana es la historia de Carmen y Juan, unas personas que por circunstancias de la vida, se conocieron y ahora son pareja.
Carmen es de Prado del Rey y es viuda desde hace casi treinta años. Juan es de Cádiz, divorciado hace veintitantos. Todo ese tiempo lo han pasado como quién dice, solos (aún rodeados de gente). Pero hace unos diez meses, Carmen conoció a Juan en la residencia de El Lago de Arcos. Antes de que se conocieran, estaban con el ánimo bastante bajo, y es que verse solos en una residencia no tiene que ser muy agradable (pónganse en situación), aunque el trato del personal sea indudablemente bueno y ayude a la integración. Ya lo dice aquel dicho: “como en mi casa en ningún sitio”. Pero ese decaimiento anímico del que hablaba, se tornó en un cambio de humor feliz y alegre. Ahora los dos van a fisioterapia juntos, comen juntos y desde hace algunos meses también viven juntos. Resulta que en la parte trasera de la residencia hay construidos unos bungaloes en los cuales, las parejas de residentes pueden hacer y tener una vida en común tranquila y privada. Esa unión se formalizó hará cosa de un mes con una pequeña fiesta, en la cual actuaron Lourdes Soto y Antonio Iglesias, que animaron a los presentes con sus bonitas canciones.

Quién les iba a decir a Carmen y a Juan que acabarían juntos. Y es que la vida da tantas vueltas que corremos el riesgo de acabar mareados. Aunque si es para mejorar, bienvenidos sean esos mareos vitales. Piensen ustedes, dónde estarán dentro de, no digo ya veinte, sino diez años. Da un poco de vértigo el pensar qué hará la vida y sus vaivenes con nosotros. Lo mejor será concentrarse en el presente, es la mejor manera de labrarse un buen futuro.

Miguel Ángel Rincón Peña