23 dic. 2014

ESTRELLAS DE BELÉN

No es la primera vez que lo digo -y seguramente no será la última-: No me gustan estas fiestas, y además, me dejan psicológicamente molido. Es tanto el esfuerzo que hago para no caer en la tentación de los típicos tópicos navideños y mantenerme al margen de todo ese macro-montaje comercial en el que, al fin y al cabo, se ha ido convirtiendo la Navidad, que cuando todo pasa, allá por el mes de enero, uno piensa para sus adentros: -¡Por fin! Un poco más y no lo cuento. 
Y es que desde mediados de diciembre hasta ese “mágico” día 6 de enero, se vive una especie de lobotomización transitoria colectiva que nos impulsa a hacer cosas que no haríamos en otras fechas. Reunir a toda la familia para una copiosa cena (por no hablar de las cenas de empresa, eso se merecería un artículo entero). Llamar por teléfono a los familiares o amigos que viven a mil kilómetros y que sólo llamamos una vez al año. Dar donativos a alguna ONG. Comprar buenos regalos, y si no hay dinero para regalos, se va al Banco y se pide un crédito. 
Las luces de neón del Areasur o del Corte Inglés -por poner un ejemplo-, son las nuevas estrellas de Belén. El consumismo nos está consumiendo el cerebro. En estos días, pasea uno por la calle y sólo ve tentadora publicidad en carteles y escaparates. Y para qué hablar del continuo bombardeo publicitario que la televisión ofrece. Es normal que los niños y niñas quieran cada vez más regalos, están todo el día viendo reclamos publicitarios de juguetes, videojuegos, etc. 
Cada año que pasa le veo menos sentido a toda esta operación de marketing que han construido los grandes mercaderes con la excusa del nacimiento del niño Jesús. De existir ese niño, los correría a latigazos nuevamente. La hipocresía en estas fechas puede alcanzar límites insospechados. Aunque nos resistamos a ello, ese gran tsunami de la Navidad, con sus portales de Belén, sus Reyes Magos y sus Papanoeles al frente, trata de ahogar cualquier tipo de disidencia. Y encima, no nos ha tocado la lotería de Navidad, aunque este año cayó muy cerquita. 
En fin, no me hagan mucho caso, disfruten todo lo que puedan, y si les sucede como a mí, que no les gusta mucho el tema navideño, al menos disimulen cuando estén en público (o no). ¡Salud! 

Miguel Ángel Rincón Peña 

18 dic. 2014

MIS OBSESIONES

A veces, cuando algo me gusta mucho, me suelo obsesionar con ello, en el buen sentido de la palabra. Me obsesioné seriamente con la poesía de Charles Baudelaire, y tiempo después con la de Bukowski y Gil de Biedma. Me obsesioné, allá por el 2011 con una serie de culto llamada “A dos metros bajo tierra”, de la cual ya les hablé en esta misma columna. También aluciné bastante con películas tales como “1984”, “Fahrenheit 451”, o varias de Luis Buñuel, viéndolas hasta la saciedad. 
Desde hace unos meses, vengo escuchando esos cinco maravillosos discos titulados genéricamente como “American Recordings” del legendario Johnny Cash. Toda una obra de arte con un montón de canciones que consiguen ponerle a uno los vellos de punta. Johnny Cash, con la pérdida de su compañera fallecida poco tiempo antes, y sintiendo cercano el frío aliento de la Parca, decidió grabar esas canciones demostrando toda su grandeza como artista. Cash en estado puro, llegando al final de su camino con una canción en la boca y una guitarra entre sus temblorosas manos. Cien por cien Cash. 
Es difícil elegir, pero quizá uno de los temas que más me ha llegado sea la versión que hizo de “Hurt”, originalmente de los Nine inch nails y qué Johnny interpretó -y mejoró- magistralmente. Fue su último éxito antes de morir. 
Un tren al atardecer, un vaso de whisky, una cárcel, un eterno amor, una rebelión, unas botas gastadas, una vieja guitarra…, todo eso y mucho más era -y sigue siendo- Johnny Cash. 
Más de una vez, en algún que otro recital de poesía, he tenido la suerte de leer acompañado por los acordes de “Hurt” o "Get Rhythm" que tan meritoriamente Manu Lobo interpreta. 
 Creo que las obsesiones, por llamarlo de alguna manera, que vayan dirigidas hacia la cultura, siempre son positivas y a fomentar. No es un problema, sino todo lo contrario, eso de ver cuatro o cinco veces alguna película de José Luis Cuerda o Roman Polanski, o releer las obras inmortales de Julio Mariscal o Bécquer, o escuchar una veintena de veces algún disco de The Beatles o Luis Eduardo Aute. 
Obsesiónense por cosas así -en los tiempos que corren- y se ahorrarán un dineral en psicólogos y psiquiatras. 

Miguel Ángel Rincón Peña

11 dic. 2014

POLICHEROS

A lo largo de estas semanas, los que no viven el día a día del vecino pueblo de Puerto Serrano, se han ido enterado por los medios de comunicación de la insostenible situación por la que están pasando sus habitantes, a los que desde aquí les envío mucho ánimo. 
La tasa de paro en Puerto Serrano, según los estudios, supera ya el 40% y el municipio alcanza uno de los mayores niveles de pobreza de toda Europa. Hay unas 200 familias con avisos de cortes de luz, y para colmo, el Ayuntamiento acumula una deuda cercana a los 7 millones de euros. Los trabajadores municipales llevan 6 meses sin cobrar sus sueldos, que se dice pronto. ¿Se imaginan ustedes estar medio año sin cobrar? 
Ante este panorama, el alcalde, Francisco Javier Galvín, muy acertadamente y como medida de presión, ha iniciado un encierro indefinido en el ayuntamiento para exigir a las administraciones superiores una respuesta inmediata a la situación crítica que vive Puerto Serrano. 
Los pueblos que, como Puerto Serrano, han vivido esencialmente de la construcción y de la agricultura, son los que están sufriendo ahora las peores consecuencias de la crisis, pues esos dos sectores han sido muy machacados en los últimos años por el desempleo. 
Todo esto pasa mientras Mariano Rajoy, presidente del Gobierno del Reino de España, afirmaba este jueves en un encuentro empresarial que "la crisis es historia", y que "España ha pasado de ser el enfermo de Europa a ser vanguardia de la recuperación". Y para aquellos que disientan y pretendan, por ejemplo, defender sus derechos mediante la protesta en la calle, el Gobierno ha preparado, con mucho tesón, su Ley de Seguridad Ciudadana, o Ley Mordaza, que recuerda bastante a la franquista Ley de Orden Público de 1959. 
Todo esto, viene a demostrar los brutales desequilibrios que existen en esta España, en la que algunos listillos, roban y esconden sus capitales en Suiza, mientras pueblos enteros sobreviven en la más absoluta ruina. Algo falla, por supuesto, aparte de las malas gestiones y la siempre recurrente crisis -estafa-, a mi modo de ver lo que falla estrepitosamente es este sistema capitalista. A las pruebas me remito. 

Miguel Ángel Rincón Peña

FRANK ZAPPA

Este 4 de diciembre, además de ser el Día nacional de Andalucía, también se cumplían 21 años del fallecimiento de uno de los más grandes músicos de la historia del Rock. Me refiero al descomunal Frank Zappa. Nació en diciembre y murió también en diciembre, a causa de un cáncer, pero, queridos amigos, no hay tumor que pueda acabar con sus maravillosas canciones. 
La primera vez que escuché a Zappa corría el año 1997, y estaba yo por tierra de guanches, concretamente en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife -y alrededores-. Un amigo me pasó una cinta grabada del disco Apostrophe, y me dijo: Escúchalo, que esto es bueno. Fue un descubrimiento, aunque tuve que escucharlo varias veces hasta encontrarle el punto a aquella música. Era diferente, una mezcla de experimentación y eclecticismo. He de reconocer que me costó un poco asimilar una música así, tan imaginativa. Conforme iba escuchando más canciones de Frank, me creaban una -sana- adicción y poco a poco me hice con varios discos, tales como Freak Out!, Hot Rats, Zappa in New York, etc. 
Resulta que aquel amigo era músico y tocaba la batería en un grupo de La Laguna. Una tarde me invitó a asistir a sus ensayos, y allá que fui. Yo, por aquel entonces, había empezado a tocar el bajo en "Misterio", un grupo que habíamos creado unos amigos en mi pueblo. Pues bien, estuve toda la tarde escuchando a la banda de mi amigo, hacían versiones de Led Zeppelin, Black Sabbath, Thin Lizzy y algunos más. Después de 4 horas metido en aquel garaje salí un poco mareado y con un leve pitido en los oídos. Mi amigo músico se llamaba Juan, y vivía en un centro social autogestionado. Solía ir algunas tardes a verle, era una enciclopedia musical andante. También fumaba porros y me grababa discos de Zappa, Tom Waits, Stravinsky, etc. Además, me prestaba de vez en cuando algunos libros, sobre todo biografías de músicos o grupos de los setenta. 
Cuando volví a la península, nos escribimos varias veces, pero lamentablemente perdimos el contacto a los pocos años. Seguramente se casaría -o no-, tenía una medio novia rockera que trabajaba en un bar. En fin, gracias a él descubrí a Frank Zappa y a otros muchos músicos excelentes y casi todos desconocidos. ¡Cuánta gente interesante desconocida y cuánto charlatán famoso! 

Miguel Ángel Rincón Peña

MONAGUILLO

No recuerdo si en alguna ocasión les he hablado -seguramente sí- de mi relación con la Iglesia. Vengo de una familia católica, y mi abuelo materno fue, hasta su muerte, el organista de la parroquia de Prado del rey. En Ronda, mis tíos me solían llevar todos los domingos a misa, y en Prado, con la cosa de que mi abuelo tocaba el órgano, también me llevaban a la iglesia. Me aburría como un condenado, incluso me quedé varias veces dormido escuchando aquellos interminables sermones. Cuando tenía unos 12 años, sentí la necesidad de investigar en primera persona sobre la religión, y me apunté a monaguillo. Mi madre no quería, decía que los monaguillos siempre habían tenido fama de pillos, lo cual me animó mucho más a formar parte de ellos. 
A esa edad, es casi imposible tener fe en Dios. Cuando somos niños sólo le profesamos cierta fe a nuestros padres y poco más. Yo empecé con ganas, iba puntualmente a las misas que me asignaban para ayudar al cura a oficiar las ceremonias. Poco a poco me fui adentrando en ese mundo, fui al primer encuentro de monaguillos, que se celebró en una ermita de Arcos. Aquello era como un campamento de Scouts pero en versión católica. Por la mañana rezábamos, por la tarde rezábamos y por las noches, ya saben: El "Jesusito de mi vida tú eres niño como yo...". En fin, podría contar muchas anécdotas de mi breve paso por las sacristías, como por ejemplo, bebernos el vino del cura, tocar las campanas a deshora, etc. Conforme fue pasando el tiempo, me di cuenta que seguía sin el menor atisbo de fe en Dios. Eso, y el bombardeo de preguntas incómodas que le hacía al cura sin que éste me ofreciera ninguna respuesta convincente y lógica, me llevaron prematuramente a "colgar los hábitos" de monaguillo. Creo que esa corta etapa de mi vida fue fundamental para afianzarme en mi ateísmo, o como se quiera llamar, pues nunca me gustaron demasiado las etiquetas. Me di cuenta de toda la hipocresía que anidaba en aquel lugar. Personas que practicaban demasiado aquello de "A Dios rogando y con el mazo dando". Incluso el cura de aquella época era de todo menos ejemplar. Corrillos, envidias, alcahueteo, intrigas y un largo etcétera. 
No dudo que haya católicos válidos, los hay, son todas esas personas que, a base de su trabajo voluntario, le lavan la cara a la Iglesia Católica, una institución que ha tenido -y tiene- mucha "güasa". 

Miguel Ángel Rincón Peña 

20 nov. 2014

SÍSIFOS MODERNOS

Hace ya algunas semanas cumplí años. Nací un noviembre del año en que murió el rey del Rock & Roll. Será por eso que siempre me gustó este mes, a pesar del comienzo del frío y las lluvias. Será también por eso, que siempre me gustó Elvis. 
Conozco a mucha gente que no les hace ninguna gracia eso de cumplir años, a mí me encanta, aunque cada vez se vaya resintiendo uno más. Decía Barrault, con toda la razón, que la edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo. 
 La vida hay que amarla, aunque ésta sea dura y cruel. Nadie dijo que fuera fácil vivir. A pesar de todo, la vida nos ofrece cosas impagables, aunque a veces, no nos demos ni cuenta de ello. Todos los días tenemos amaneceres y atardeceres espectaculares. Por las noches, si está el cielo despejado, tenemos un auténtico espectáculo; el universo encima de nuestras cabezas -cuánto misterio encierran esas estrellas-. Y cómo no, el amor, la familia, todas esas cosas que nos dan fuerza para seguir adelante. En la otra cara de la moneda tenemos el vil metal, el poder, la envidia, la muerte. Cosas nefastas aunque seguramente necesarias para el equilibrio. La vida hay que disfrutarla, aunque con esta crisis-estafa no esté el "horno para bollos". Hay que ser positivos, en la medida de lo posible, y ver lo bueno de las cosas. No sé ahora mismo quién fue el que dijo que la persona verdaderamente sabia es aquella que es capaz de ser feliz con poco. La mayoría de las veces, la opulencia, más que felicidad da dolores de cabeza. 
La vida hace de nosotros sus pequeños sísifos modernos que cada semana, cada mes, cada año, vamos subiendo nuestra piedra a la montaña, y cuando casi llegamos a la cumbre, vemos cómo la maldita piedrecita cae sin remedio, y otra vez a empezar, otra vez a subir la semana, el mes, el año... y así, poco a poco, sin darnos cuenta vamos cumpliendo años, subiendo y bajando la montaña. Cada vez nos cuesta más esfuerzo, hasta que un mal día, el que rueda cuesta abajo no es la piedra, sino nosotros, para no levantarnos más. 
Todo este rollo que les estoy soltando, queridos lectores, a modo de reflexión, me lo repito a mí mismo todos los años desde que cumplí los treinta, y ya voy por los treinta y siete (aunque aparento treinta y seis y medio). En cuanto pasa noviembre y llega diciembre se me va olvidando el tema de la edad, los cumpleaños, y las reflexiones sobre el sentido de la vida. Aunque, créanme, a veces es necesario pensar un poco en todo ello. Nunca está de más. 

Miguel Ángel Rincón Peña

13 nov. 2014

EL CIRCO

Hace varios meses, iba conduciendo el coche por la autovía y me encontré con una extensa caravana de camiones pertenecientes a un circo. No recuerdo el nombre. Eso me hizo pensar en lo dura que es la vida de las personas que se dedican a esa profesión. 
Cuando era pequeño no me gustaba demasiado ir al circo. En el colegio nos repartían folletos con la publicidad del circo cuando llegaba éste al pueblo, y todos los niños se volvían locos por ir a ver el espectáculo. Yo, al contrario, deseaba que mi madre no tuviera ganas de llevarme. Una de las veces, a mi madre le dio por acompañarme al circo, y no tuve más remedio que ir. Nos sentamos a mitad del graderío, y desde allí, con cara de perplejidad, vi la función circense. Me transmitieron bastante pena los payasos, pensaba en ellos, seguramente padres de familia, que se ganaban la vida haciendo reír a los demás. Me pareció un trabajo durísimo, y seguramente mal pagado. Luego salieron los animales, perros, un mono, varios tigres y un elefante. Tenía un nudo en el estómago. Me sentí mal. Miraba a mi alrededor y veía a todos los niños riendo, felices, comiendo gusanitos y disfrutando de las actuaciones, y a continuación miraba a mi madre, que con cara de extrañeza me preguntaba: ¿No te gusta? Para inmediatamente sentenciar: ¡Qué raro eres, hijo mío! 
Recuerdo otra ocasión en la que un circo de payasos instaló una carpa junto a la plaza de toros de Ronda, justamente al lado de la que era mi casa por aquella época. Mi prima, que era más grande que yo, se le metió en la cabeza llevarme a ver a los dichosos payasos, y por más que me negué poco pude hacer ante su insistencia, y allí me vi, rodeado de gente. No podía ver nada, porque no había asientos y estaban todos los padres y madres de pie con sus hijos en hombros. Mi prima, me subió un momento a sus hombros y de repente apareció un payaso al fondo del escenario que me saludó. Tenía una sonrisa sincera. Yo, con mi pequeña mano le devolví el saludo. Creo que fue la primera vez que sonreí en un circo. 
Les tengo mucho respeto a todas las personas que se dedican al maravilloso y duro mundo del circo (eso sí, sin animales mucho mejor). Vaya desde aquí mi humilde homenaje. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

6 nov. 2014

AVALANCHA

La inmensa avalancha de casos de corrupción que se está viviendo en este país, de un tiempo a esta parte, hace que cualquier persona honrada sienta una profunda indignación, vergüenza e impotencia al comprobar cómo algunos personajes de la política, del mundo empresarial e incluso del sindical, nos están tomando por estúpidos mientras nos roban a manos llenas. Ejemplos hay cada vez más: EREs fraudulentos, tarjetas de crédito opacas, financiación ilegal, cuentas en B, dinero negro en paraísos fiscales y una larguísima lista de corrupciones varias. 
Ayer por la tarde, dos hombres de mediana edad tomaban café en un bar. Uno de ellos tenía un periódico en las manos y estaba comentando la indecencia de permitir que Jaume Matas, político condenado por corrupción, salga de la cárcel a pesar del criterio en contra de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Segovia, demostrando así cómo el Gobierno se pasa la justicia por el mismísimo forro. El tipo que estaba al lado, decía no comprender cómo podían robar esa clase de gente, con todo el dineral que ganan en sus cargos públicos y en sus actividades privadas. Entonces su compañero de café le respondió que “mientras más tienen más quieren tener esa gentuza, y mientras tanto la justicia mirando para otro lado”. Y ponía el ejemplo de que si una persona que cobra una miseria o incluso está sin ningún tipo de ingreso, necesita robar para darle de comer a su familia, esa persona se pudre en la cárcel, pero en cambio, si el que roba es rico y poderoso, a los dos meses está fuera viviendo la vida. El camarero, que se estaba percatando de la conversación, se acercó a ellos y les dijo con voz irónica que si habían leído la noticia de que el ejército se está entrenando en técnicas de antidisturbios. Los tres empezaron a comentar tal despropósito… que si esto es una dictadura, que si el Gobierno se está cargando el país, y una amplia gama de insultos que no reproduciré, pero que seguramente imaginarán. 
Llamé al camarero y pedí la cuenta. Tras salir del bar, me encaminé a casa. Mientras andaba por la calle, pensaba que la mayoría de los españoles se dejan la indignación en la barra del bar, y que cuando salen a la calle, se dicen a sí mismos, resignados: “Bueno, a ver si la cosa mejora”. Pero no, “la cosa” no mejora, al contrario, todo está peor que nunca, y si no, miren a su alrededor y vean el panorama. No es pesimismo, es simplemente realismo. 

Miguel Ángel Rincón Peña

1 nov. 2014

LIGERO DE EQUIPAJE...

“Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
 ¿quién se sentará?”
Gustavo Adolfo Bécquer.

“Estos días azules
y este sol de la infancia”
Antonio Machado. 

Más de mil veces
imaginé mi muerte.
Vi en mis pensamientos
y en mis más oscuros sueños
esos últimos días.
Desde algún lugar
mis etéreos ojos
observarán mi sepelio.
Quién me llorará.
Quién se apenará.
Quién sentirá hondo pesar
por mi “exitus letalis”.

Tal vez deje recuerdos,
unos cuantos abrazos,
algunos versos y poco más.
Abrazaré desnudo a la muerte
tal cual llegué a la vida.
Quizá ya esté, sin saberlo,
en la estación del otoño
esperando mi tren.
Quizá ya esté, sin saberlo,
preparando la última partida,
ligero de equipaje,
como los hijos de la mar…

(Inédito leído en la noche de los difuntos 2014)
Miguel Ángel Rincón Peña.

31 oct. 2014

NOCHE DE ÁNIMAS

La noche de las ánimas siempre ha sido una fecha especial en todas las culturas. En todos los continentes de este planeta, esa noche ha conseguido unir a los pueblos en torno a unos rituales que han perdurado a través de los tiempos. Quizá sea ese intrínseco miedo que le tenemos desde siempre a la muerte el detonante para que, una vez al año, nos atrevamos a mirar cara a cara a la mismísima y temida Parca. 
Dicen que en la noche de difuntos, esa frontera entre la vida y la muerte se abre durante unas horas, y los espíritus de los muertos nos visitan. Es sin duda una metáfora en la que los espíritus representan esa incertidumbre, esas dudas que nos corroen por dentro, al no saber qué será de nosotros cuando llegue el momento de morir. 
Esa perplejidad por lo desconocido, la han sabido trasladar al arte miles de pintores, escritores, etc. Aún recuerdo la primera vez que leí las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, aquella letanía de la rima LXXIII, “Dios mío, qué solos se quedan los muertos”. 
Cuando yo era pequeño, mi abuela Antonia me contaba que cuando ella era joven, había la tradición de subir al cementerio en la noche de difuntos, para rezar, encender velas y mostrar respeto por todos los familiares que ya no están en este mundo. Se escuchaban algunos llantos provenientes de las mujeres que guardaban luto, las conversaciones a media voz de los hombres en la puerta del cementerio, etc. También se comían los dulces típicos de esas fechas. Decía mi abuela que más de una noche pudo ver los fuegos fatuos, que eran, según ella, unas lucecitas brillantes que salían de la tierra donde estaban enterrados los muertos. Ella estaba convencida de que aquellos extraños fuegos eran las almas de los difuntos. En realidad es un fenómeno químico relacionado con varias materias, entre ellas el fósforo, aunque es más bonito pensar que son las almas elevándose. 
Aquella tradición se ha perdido, lamentablemente. Ahora, esa noche tan mágica ha sido profanada por el marketing de Halloween. Todas las tiendas engalanadas con las calabacitas de plástico, telarañas y demás artilugios. Los niños disfrazados llamando a las casas para pedir caramelos al grito de “truco o trato”. Las discotecas organizando fiestorros aprovechando el tirón de la terrorífica noche… 
En fin, los tiempos cambian (a veces a peor) y con ellos las costumbres. Yo soy de la idea de que hay que defender las tradiciones que enriquecen a los pueblos, y desechar las que los empobrecen. Ya me entienden ustedes, ¿verdad? Pues eso. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

23 oct. 2014

CON LAS BOTAS PUESTAS

El viernes pasado di una lectura poética en el salón de plenos de Bornos, situado dentro del Castillo Palacio de los Ribera. Un lugar precioso. Dicho recital lo realicé junto al cantautor Manu Lobo, y estaba enmarcado dentro de las presentaciones que estamos realizando con motivo de la publicación de mi nuevo poemario. 
Empezamos allá por el mes de abril, y en todo este tiempo nos hemos recorrido multitud de pueblos y ciudades de nuestra provincia, con la mochila cargada de versos. 
No es fácil publicar un libro y luego tener que moverlo, y si se trata de venderlos ni hablamos. Y es que estos, queridos lectores, son tiempos complicados. 
Yo he tenido la suerte de poder contar, a la hora de dar recitales y presentar el libro, con la ayuda de mis buenos amigos cantautores. Personas que nunca tienen un no cuando se les propone pasar un ratito de poesía y música. Buena gente de la talla de Fernando Polavieja, Luis de Manuela, Alfonso Baro y el antes mencionado Manu Lobo. Ellos, con sus canciones, hacen que todo sea más fácil, creando un ambiente intimista y dando buena compañía a la intrínseca soledad del poeta sobre el escenario. No quiero olvidar a otro amigo al que conozco desde la infancia, y del cual ya les he hablado en esta columna en alguna que otra ocasión. Se trata de Miguel Beltrán Barrero, más conocido artísticamente por Barry. Un pianista con vocación de alquimista musical que funde, como pocos, los versos con las notas para que le lleguen mejor al público. 
Muchas veces lo pienso, y sé que es un lujo poder contar con la maravillosa contribución de todas estas personas (vaya desde aquí mi humilde homenaje), y hacer kilómetros y recorrer lugares con esa ilusión del que sabe que, desde la más absoluta honestidad, está haciendo algo que le apasiona, aunque no gane un sólo euro (más bien todo lo contrario). 
Para concluir, podría citar bastantes anécdotas acaecidas en estos últimos meses, desde actuar en lo alto de una especie de carromato en medio de una plaza, a hacerlo en una caseta de la feria de Jédula (cosas bastante surrealistas), pasando por tener que dar algún recital que otro en pleno brote de la enfermedad de Crohn. Ya saben, hay que morir con las botas puestas, y a mí me gustaría hacerlo agarrando lápiz y papel. Pero sin prisas, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado

 Miguel Ángel Rincón Peña 

16 oct. 2014

CON EL MAZO DANDO

“La Guardia Civil deja inconsciente a palos a un inmigrante y lo devuelve atado de pies y manos a Marruecos”. Con este titular, publicado por algunos periódicos, se daba a conocer la actuación de la Benemérita en la frontera melillense el pasado día 15 de octubre. Lamentablemente, no es la primera vez que titulares de semejante calibre aparecen en la prensa. Uno siente impotencia al ver (porque también hay videos) cómo se pisotean los Derechos Humanos en nuestro país. 
Con estas actuaciones, la Guardia Civil incumple claramente la Ley de Extranjería, el convenio bilateral con Marruecos e incluso su propio protocolo operativo. Las imágenes que la ONG Prodein ha difundido no dejan lugar a dudas, los agentes españoles incumplen la ley. Recordemos que el coronel de la Guardia Civil que ha dirigido este polémico operativo, Ambrosio Martín Villaseñor, está imputado por ordenar devoluciones en caliente. Las tristemente famosas devoluciones en caliente no son nuevas, pues los Gobiernos del PP y del PSOE llevan efectuándolas desde hace unos 13 años. Estas prácticas son ilegales porque, como decía antes, incumplen la Ley de Extranjería, por la cual, las personas que accedan a España deberán de ser trasladadas a dependencias policiales, donde se les abrirá un procedimiento de expulsión con asistencia letrada e intérprete, y con la posibilidad de solicitar asilo. Con las devoluciones en caliente estos derechos no se respetan. Eso, sin mencionar la “lluvia” de palos que les caen a las personas que intentan saltar la dichosa valla, gentileza de la Guardia Civil al amparo del Ministerio del Interior y del Gobierno de España. 
Por desgracia, el llamado Instituto Armado, también es utilizado de vez en cuando por el Gobierno para otros fines, como la represión del movimiento obrero, estudiantil o simplemente ciudadano. Aunque para esos menesteres ya estén las UIP (Unidades de Intervención Policial). Pero bueno, ese es otro asunto. 
No quisiera concluir este artículo sin mencionar que también hay agentes que cumplen con su deber sin tener que incumplir la ley. Personas con vocación de servicio, dispuestos siempre a ayudar a los demás. Conviene reseñar esto, sobretodo para que no me cojan demasiada antipatía las señoras y señores agentes de Arcos y pedanías. Ya saben que mi crítica es siempre constructiva. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

9 oct. 2014

PASEANTES

Con la llegada del otoño comienzan de nuevo mis paseos por el campo. En octubre, empiezan ya a desplomarse las primeras hojas amarillas de los árboles, formando una extensa y crujiente alfombra que da gusto pisar cuando vamos caminando. 
El paseo es una reconciliación con uno mismo, un ejercicio, evidentemente físico, pero también mental. Caminar por algún carril, o campo a través, es una manera de meditación. El paseante (que no tiene nada que ver con esa moderna plaga a la que yo denomino “hombres/mujeres Decathlon”, y que de un tiempo a esta parte inunda tanto el campo como la ciudad) es una persona que busca con sus paseos, estar a solas con la naturaleza y reflexionar sobre lo importante de la vida. También es un observador, un investigador, un curioso. 
Pasear por la ciudad es otra cosa totalmente diferente, aunque también muy recomendable. En otoño, perderse por las callejuelas del centro de alguna ciudad, o caminar por avenidas casi interminables, y observar a la gente y sus prisas, el tráfico, los edificios, las tiendas, los parques, etc. 
Aunque, sin lugar a dudas, el paseo que más me atrae es caminar junto al mar. Ahora que ya los veraneantes han desaparecido totalmente de las playas, ni sombrillas, ni bañistas, ni el ajetreo reinante que en otras fechas lo inunda todo. Sólo nuestras pisadas y el sonido de fondo que produce el mar. Me pasaría las horas muertas mirando el océano, sentado frente a ese inmenso atlántico, hasta que el horizonte, inevitablemente, se trague al Sol. ¡Qué pena no tener el mar más cerca de la sierra! Pero siempre nos quedará el lago, con la silueta de Arcos de la Frontera al fondo, toda una joya para paseantes y fotógrafos. También tenemos a un tiro de piedra el maravilloso sendero del río Majaceite, en El Bosque. Un lugar lleno de magia, donde poder caminar tranquilamente (siempre que no sea fin de semana) o sentarse junto a la orilla a leer un libro, o simplemente mirar el cauce. Muy recomendable es la opción de seguir por el río hasta llegar a Benamahoma, y una vez allí, pedir una tapa y un par de vinos en El Bujío, y vuelta al sendero. Nuestra sierra está plagada de sitios hermosos para pasear tranquilamente. 
¡Ay! Pasear…, casi nadie lo hace ya por mero placer. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

RECUERDOS Y MITOS

Cuando uno llega a una cierta edad, los recuerdos de la infancia se multiplican. Hay quienes los esquivan, huyendo de la posible melancolía, yo en cambio, hago todo lo posible por recordar los detalles, por insignificantes que puedan parecer, de aquella época. Varias veces he plasmado en esta columna retazos de esos recuerdos de la niñez. Este curso, en el que estoy en una clase de Infantil de 3 años, trabajar con ellos está siendo una constante remembranza de la infancia, que -como ya dijera Rilke- es la verdadera patria del hombre. Una imagen, un olor, me transporta de repente a aquella guardería o a aquel colegio donde me enseñaron lo básico para defenderme en este sistema depredador. Cuando se es pequeño uno se crea sus mitos, ya sean musicales, deportivos, etc. Luego pasa el tiempo y descubrimos que los pies de aquellos mitos eran de barro. A los 6 años, yo quería ser futbolista, como Butragueño, y también quería ser legionario, pues a veces, los veía desfilar desde mi balcón. Sirvan estos dos ejemplos para ilustrar esos mitos con pies de barro a los que me refería antes. Entonces mi equipo era el Real Madrid, y años después me desligué totalmente de esa idea, pues comprendí que el fútbol moderno, y sobre todo esa “liga de los ricos”, con equipos construidos desde la chequera, no era deporte, sino puro negocio. Tengo que confesar que desde hace años me gusta el Athletic de Bilbao, pero esa es una larga historia que dejaré para otro momento. 
El ejemplo de la Legión, pues ya se imaginarán, en el momento que pensé un poquito, vi que la realidad de esa fuerza militar era terrible, y que esos desfiles sólo eran la frágil fachada de la casa de los horrores. Sólo hay que consultar la historia para darse cuenta. 
Fíjense, el otro día, los informativos daban la noticia de que 5 legionarios del tercio Alejandro Farnesio con base en Ronda habían sido procesados por torturas en Iraq. Don Miguel de Unamuno tenía razón. 
Y para cerrar este artículo, y ya que estamos con el tema de la infancia, recuerdo que mi madre me llevó a una feria y me subió en unos ponis que daban vueltas y vueltas. Yo me sentí incómodo, las caras de aquellos animales transmitían una inmensa tristeza. El domingo en la Feria de San Miguel volví a ver aquella tristeza en los ojos de los ponis. ¡Qué crueldad! 

Miguel Ángel Rincón Peña.

24 sept. 2014

DIFUARCOS

Hace ya dos años que cambié de centro de trabajo, pero aunque haya pasado el tiempo, lo recuerdo con mucho cariño. En el aula específica del CEIP San Francisco de Arcos de la frontera, pasé los que, seguramente, fueron los mejores años desde que me dedico a esto de la educación especial. Aquellas compañeras aún son mis compañeras, y aquellos niños y niñas, aún son “mis niños”. Así los considero yo, porque el paso del tiempo no siempre significa olvido. Y es que, el ser maestro, profesor o monitor de educación especial, es mucho más que un simple trabajo, es una devoción que uno (si no hubiera que pagar facturas) haría aunque no le pagasen ni un sólo euro. 
Me he acordado ahora de todo esto porque acabo de leer en este periódico, que la asociación Difuarcos por fin inauguró, hace unos días, su sede local. Difuarcos nació, en cierta manera, en el aula específica del San Francisco. Porque las madres y padres del alumnado del aula son, ante todo, unos luchadores natos, a eso no hay quién los gane. Yo creo que sus hijos los hacen ser así, mejores personas. Estos niños reparten dosis de amor y cariño sin pedir nada a cambio, y cuando nos miran a los ojos, transmiten algo que es imposible de plasmar en el papel. Eso, queridos lectores, hay que vivirlo por uno mismo. Yo, cada día soy mejor persona porque esos pequeños (en estatura, grandes en corazón), me enseñan a serlo, y por ello, y por muchas cosas más, les estoy profundamente agradecido. 
En fin, como iba diciendo, esas madres y padres, con la ayuda de Fegadi (inmenso trabajo el de esa federación) y los profesionales de la citada aula específica, han conseguido abrir un espacio para que sus (mis) niños, puedan seguir recibiendo una atención especializada sin tener que desplazarse a otras localidades vecinas. Un pueblo como Arcos, necesitaba algo así desde hacía tiempo, y han tenido que ser estos familiares los que hayan dado el paso adelante, sirviendo de digno ejemplo a las instituciones públicas, que como casi siempre, suelen ir muy por detrás de las necesidades reales de la gente. Dicho esto, tal y cómo está el patio, es de agradecer que el ayuntamiento haya colaborado en algo tan importante para Arcos. Mi enhorabuena a todas las partes implicadas, y feliz Feria a todos/as. 

Miguel Ángel Rincón Peña. 

11 sept. 2014

MASTERS OF SEX

Ayer me encontraba leyendo las noticias de la sección de ciencia, y me topé con un titular muy curioso: “La ciencia busca las mejores posturas sexuales para evitar daños en la espalda”. 
Como yo tengo algunos problemillas de espalda, seguí leyendo para enterarme de que un estudio científico había utilizado sistemas de captura de movimientos infrarrojos y electromagnéticos, como los que se usan en los videojuegos, para hacer un seguimiento del modo en el que se mueven las columnas de 10 parejas en 5 de las posturas más usadas. Esto me recordó el Kamasutra, antiquísimo texto hindú que trata sobre el comportamiento sexual humano. La mayoría lo consideran simplemente un libro de posturitas, pero es mucho más que eso. Sólo hay que zambullirse en sus páginas para comprobar toda su profundidad. También me vino a la mente, el libro de Thomas Maier titulado Masters of sex, en el que se narran todas las dificultades y censuras que padecieron tanto el ginecólogo William Masters como la psicóloga Virginia Johnson para realizar unos estudios pioneros sobre la sexualidad a mediados de los años 60 y que cambiaron el modo de ver las relaciones de pareja en la sociedad americana de aquella época. Además, existe una serie de televisión de idéntico título, basada en dicho libro y que merece la pena su visionado.
En fin, que seguí leyendo la noticia y venía a decir que los científicos, parece ser que han documentado por primera vez la forma en la que se mueve la columna vertebral durante el sexo y han descrito el por qué ciertas posiciones son mejores que otras para evitar las dichosas molestias en la espalda. Natalie Sidorkewicz, autora del artículo asegura que: “Hasta ahora, la posición de la cuchara se recomendaba como una buena postura para hombres y mujeres. Pero hemos descubierto que no es el caso, la del estilo perro es mejor”. 
Algo que no venía en la noticia y que me gustaría saber, es cuánto dinero habrá costado realizar este estudio. Seguro que una pasta. Yo creo que, con la mucha o la poca experiencia adquirida en estos menesteres sexuales, los que tenemos problemas de espalda seguramente sepamos buscar la posición más cómoda sin necesidad de estudios científicos. Pero bueno, como nunca está de más, hagámosle caso a la doctora Sidorkewicz y dejemos la cuchara solamente para cuestiones gastronómicas. 

Miguel Ángel Rincón Peña

3 sept. 2014

PACIENTE

De vez en cuando tengo que ir a visitar a mi médico de cabecera, en mi caso es una doctora. Raro es el día que no va la cosa con retraso. Así que como buen paciente, tomo asiento y si tengo algo para leer lo leo, o me entretengo manoseando el móvil cual zombi moderno. Otras veces observo a las demás personas reunidas en la sala de espera. El otro día había una madre con su hija, de unos siete u ocho años de edad. La niña no quería entrar a la consulta ni a tiros. Ese miedo infantil a las batas blancas es intrínseco al ser humano, creo yo. Al menos a mi me pasaba cuando era pequeño, luego con el tiempo logré superar ese pánico (hay quienes no lo superan nunca). También había, un par de asientos más a la izquierda, una pareja de jubilados. La señora sujetaba en su mano un pastillero mientras el marido iba cogiendo pastillitas y tragándoselas con la ayuda de una botellita de agua mineral. 
Cada cierto tiempo se abre la puerta de la consulta y van saliendo y entrando pacientes impacientes. 
Normalmente suelo llegar cinco minutos antes de mi hora asignada para que no se me pase el turno, así que siempre tengo que esperar. En realidad no me importan demasiado las esperas, estoy acostumbrado a ellas, siempre que no sean excesivas. Y cuando por fin me toca, entro, saludo a la doctora, me extiende la receta, intercambiamos algunas palabras y me voy. Con suerte, media hora de espera para tan sólo cinco minutos de consulta, como mucho. Pero así funciona esto. Es lo normal y me gusta que duren poco mis visitas. Tengo que decir que estoy bastante contento con mi doctora, es una buena profesional, y además simpática. ¡No se puede pedir más! En mi larga experiencia como paciente me he encontrado con médicos que, no digo que fuesen malos profesionales, pero te echaban para atrás con sólo una mirada. El paciente, además de atención sanitaria, también necesita comprensión y amabilidad. Pero bueno, hay que ponerse en la piel de los sanitarios, y más en estos tiempos de recortes. 
Pues como decía antes, no me importa esperar, en la cola del banco, en la del supermercado, en la panadería, en los atascos de tráfico… la vida es una larga espera y hay que tomársela con toda la filosofía posible para no desesperar. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

28 ago. 2014

NOCHE EN BLANCO

“Yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás a las culturales que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero también que todos los hombres sepan. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento”. 
Esto es parte del discurso que pronunció el poeta de la Generación del 27, Federico García Lorca, con motivo de la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros (Granada), allá por 1931. Con este texto, hoy tan actual, García Lorca creía que las reivindicaciones sociales no deberían estar reñidas con la defensa de la cultura. 
En estos tiempos que corren, en los que la economía parece ser el problema más acuciante, se está dejando de lado, lamentablemente, a la cultura. Me da mucha pena comprobar cómo desde algunas instituciones públicas -llámense ayuntamientos-, se pretende atraer al turismo a los pueblos a costa de unas “tradiciones” que denigran tanto a los animales como a nosotros mismos, y que recuerdan, desgraciadamente, a otros tiempos. Por ejemplo, las sueltas de vaquillas y las corridas de toros…, vendidas como una panacea, diversión garantizada y atrayente turístico. 
Pero por fortuna, no todos los ayuntamientos piensan de ese modo. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de la localidad de Espera, que llevan ya siete años siendo el modelo a seguir de pueblo culto y solidario, organizando la llamada “Noche en Blanco”. Esa noche está dedicada a la cultura: Exposiciones de arte, conciertos, recitales, pasacalles, mercadillos, puertas abiertas de museos, etc. Este año se celebró el pasado día 23 de agosto, y tuve la suerte de poder asistir. Resulta ilusionante ver a todo un pueblo volcado con la cultura y el arte, apoyando una iniciativa tan bonita como necesaria. ¿Quién dice que la cultura no deja dinero a los pueblos? Que se lo digan a los comercios, bares y restaurantes de Espera, que en esta séptima edición, estaban a rebosar. Los espereños y espereñas saben bien que el lema de una sociedad avanzada debe ser Cultura. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo repleto de fe, pero falto de luz. Cultura para dignificar al ser humano frente a la barbarie de estos tiempos infames. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

22 ago. 2014

YOGI

El lunes de esta semana empecé a hacer Yoga. Eran muchas las personas que me habían hablado de todos sus beneficios, pero no me puse a ello hasta que mi médico me aconsejó la práctica de esta disciplina, originaria de la India, y que al parecer nos favorece física y mentalmente. 
El Yoga tiene una historia milenaria, varias denominaciones y doctrinas, además de textos antiquísimos, como por ejemplo el Bhagavad-guitá, el Astanga yoga, o el Jñāna yoga. Toda una filosofía de vida. Un familiar mío tiene en Jerez un famoso estudio de Yoga (Pilar Valencia), y en Prado del rey, una prima mía también da clases, por lo tanto, siempre me interesó practicarlo, pero la falta de tiempo (o de ganas) fue un inconveniente. 
Pues bien, llevo solamente cinco días y ya tengo unas agujetas considerablemente molestas. Pero me dicen que eso es algo muy normal. Poco a poco, la flexibilidad, me aseguran, será mejor y podré llegar a ser un buen yogi. Aunque yo me conformo con hacer lo mejor posible las Asanas (posturas) que me traen por la calle de la amargura. Ya casi controlo la “postura del perro boca abajo”, la “media torsión” y la “posición de loto”, y voy mejorando en la “postura de la serpiente”. Pero con la “postura del árbol” no hay manera, hay que tener mucho equilibrio, y como soy novato, rara es la vez que no me desplomo a los lados. 
Otra cosa a tener en cuenta es la respiración. No es nada fácil sincronizar los movimientos con la respiración. Los que saben de esto afirman que la respiración es una de las cosas más importantes en Yoga, pues regula nuestro estado mental, nuestras emociones, nuestra concentración, etc. Ya lo dijo el Yogi Bhajan: “Si tú controlas la respiración, controlarás todas las situaciones en la vida”. 
Y también, cómo no, está la meditación, que es un estado de atención sobre un pensamiento, objeto externo, o la propia conciencia. Hay diferentes técnicas de meditación, algunas son beneficiosas para la salud, por ejemplo, un mejoramiento de la inteligencia emocional y del sistema inmunitario, alivio del estrés y la bajada de la presión sanguínea. 
En fin, por hoy ya está bien de teoría. Hasta la semana que viene. ¡Námaste! 

Miguel Ángel Rincón Peña 

13 ago. 2014

EL SUEÑO ETERNO

Era yo un niño cuando la vi por primera vez. Creo que fue en invierno, porque llovía y aún teníamos puesta la mesa camilla. Lo recuerdo bien. Después del Telediario echaban una película llamada “El sueño eterno”, muchos años después descubrí que estaba basada en la novela de mi admirado Raymond Chandler. A mí solían aburrirme bastante aquellas películas en blanco y negro, y rara era la vez que no acababa dormitando en el sillón. Pero con aquella película, no se por qué, sucedió todo lo contrario, me enganché a ella, y eso que el argumento era bastante enrevesado. Puro cine negro (film noir) con una pareja de estrellas llamadas Lauren Bacall y Humphrey Bogart, y con unos diálogos difícilmente superables. Recuerdo que Lauren Bacall brillaba como una auténtica estrella en aquel firmamento de celuloide. Tenía unos ojos, y una mirada que hacía que se te olvidara todo el argumento de la película cada vez que la cámara la enfocaba con aquellos míticos primeros planos.
De vez en cuando suelo volver a ver algunas de aquellas estupendas películas del cine negro… “El halcón maltés”, “La mujer del cuadro”, “La senda tenebrosa”, “Cayo Largo” y tantas otras obras de arte que nos dejó el género. 

El martes pasado estaba yo trasnochando un poco y me enteré por un diario digital que Lauren Bacall, la gran musa, la mujer fatal, había fallecido a los 89 años (ahí es nada) en su apartamento neoyorquino, en el mítico edificio Dakota, el mismo donde asesinaron a John Lennon o donde Roman Polanski rodara “La semilla del diablo”. ¡Cuánta historia en un mismo lugar! 
Es curioso, pero fue enterarme de la trágica noticia y venirme a la mente aquel día del que les hablaba antes: Ronda, mediados de los ochenta, invierno…, y frente a la tele, un niño que se deslumbraba con el tándem Bacall – Bogart, y así, sin darse cuenta, aquel pequeño se enamoraba irremediablemente del séptimo arte

En marzo de este año, después de ver “Tener y no tener” le escribí un sencillo Haiku como homenaje personal a Lauren Bacall, el cual reproduzco a continuación como cierre de la columna de esta semana: 

Fue un poema 
escrito en el viento 
y en sus ojos.










Miguel Ángel Rincón Peña.

8 ago. 2014

EL PESCADOR

El otro día tuve la oportunidad de mantener una interesante conversación con un pescador gaditano. Cuánta sabiduría hay en la gente del pueblo, en esa gente anónima que está aguantando como puede este chaparrón, convertido ya en diluvio, llamado por los políticos “Crisis” y al que nosotros (el pescador y yo) convinimos en llamar “Estafa”. 
Aquel pescador me estuvo explicando cómo era su trabajo, tenía un barquito y salía al mar con sus compañeros a buscarse la vida. Antes que él lo hizo su padre, y también su abuelo. El mar es bellísimo cuando se ve desde la orilla o navegando por placer, pero cuando se tiene que trabajar en un barco, el mar puede ser muy duro, y este hombre daba fe de ello. 
Hablando surgieron diversos temas, desde el futbolístico (el hombre es cadista por los cuatro costados), hasta el conflicto con Gibraltar. En su opinión, los políticos, sobre todo los de la derecha española, suelen utilizar a Gibraltar como maniobra de distracción ante los verdaderos problemas que atañen a los españoles. A pesar de que el gobierno de la roca, pueda perjudicar a los pescadores andaluces, este buen hombre dijo una frase que refleja su manera de ser: “Gibraltar debería ser lo que quieran los gibraltareños, y no lo que decidan desde los despachos de Madrid o Londres”. Ante esto, cada cual tendrá su opinión, tan respetable, seguro, como la de este humilde pescador. Además, me ponía un ejemplo: “Tú ves a toda esa gente que van diciendo eso tan manido y manipulado del “Gibraltar español”, pues a esos no los verás protestar por los desahucios, ni en las manifestaciones de las mareas de indignados”. 
Luego hablamos también de los sobres de Bárcenas y de toda esa corrupción que se va destapando en las élites del poder. “A la clase obrera nos tienen apretándonos cada vez más el cinturón y toda esa gente mangando dinero y llevándoselo a sus cuentas en paraísos fiscales. No hay derecho”. Mientras aquel pescador me estaba contando sus cosas, iba dándole vueltas a un pequeño llavero con un ancla en su extremo. Decía que era como una especie de amuleto. Dentro del barco también había otro “amuleto”, una estatuilla de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. “Yo no soy muy creyente, pero por si acaso”, me dijo con una sonrisa en los labios. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

31 jul. 2014

“CHIEN ET LOUP”

Hoy, queridos lectores, les escribo desde una hermosa playa, a medio camino entre las localidades de Barbate y Zahara de los Atunes. Es una playa tranquila, a pesar de que el agua está bastante fría para mi gusto y acaba de saltar un incipiente levante. 
Mientras le doy a la tecla, alzo la vista y echo una ojeada alrededor. A mi derecha, a unos veinte metros, hay una familia comiendo sandía y bebiendo tinto de verano. A mi izquierda, una pareja de jóvenes tortolitos se expanden crema solar entre risas y delicadas caricias. 
La marea está subiendo, son las cuatro de la tarde y el señor Lorenzo pega fuerte desde allá arriba. Miro al mar, lo escucho. Tiene algo de hipnótico el sonido del mar, las pequeñas olas que van a morir en la orilla, dejando esa blanca espuma, como un último hálito de vida. 
Hay un niño con su padre construyendo un castillo de arena, tiene cuatro torres, y aunque le ponen tesón, saben que la mar terminará por destruirlo dentro de muy pocas horas. Como defensa, le han añadido una muralla. La esperanza es lo último que se pierde, dicen. 
La sombrilla se mueve más de lo normal sobre mi cabeza, el vientecillo se va envalentonando poco a poco. 
Mientras pienso si bañarme o no, abro la pequeña neverita de corcho blanco y cojo una cerveza. Las cervezas saben mejor frente al mar. Le doy el primer sorbo y veo pasar por la orilla a un grupito de risueñas veinteañeras con sus senos al aire, desafiando todas las leyes de la gravedad conocidas y por conocer. ¡Juventud, divino tesoro…! En fin, ya saben, el verano tiene estas cosas. 
Y entre una cosa y otra, pasa la tarde, y ya van a dar las nueve y cuarto. Al Sol se lo acaba de tragar el horizonte, y los que estamos en este lado del charco nos quedamos con una indecisa luz que hace que todo se serene. A eso lo llaman en Francia “entre chien et loup” o algo así. Es el momento idóneo para pasear tranquilamente por la orilla, contemplar la silueta del mar, seguir con la mirada las bandadas de gaviotas surcando el cielo apagado, en lo que serán sus últimos vuelos por este día que va pereciendo. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

24 jul. 2014

TARDES ESTIVALES

Ahora que las tardes son casi eternas, y que el calor recomienda resguardarnos en casa -a no ser que estemos en playa o piscina- una buena actividad para pasar esas calurosas horas es buscar alguna serie de televisión interesante y verla tranquilamente. Todos los veranos me engancho a un par de ellas. El año pasado vi Breaking Bad y Dexter, sin duda, dos grandísimas series. Este año ya he visto True Detective y ahora estoy con Los Soprano, a la espera de la nueva temporada de American Horror Story
Quizá, a mi modesta opinión, la mejor serie que he visto hasta ahora sea la de A dos metros bajo tierra. Trata sobre una familia poco convencional que regenta una empresa funeraria. La serie aborda, sin ningún tipo de morbo y con bastante humor negro, temas tan trascendentales como la muerte, el dolor, las relaciones humanas, la búsqueda interior del "yo verdadero", etc. Ha sido reconocida por la crítica especializada como una de las series más grandes de la historia televisiva, y su final es considerado como uno de los mejores capítulos finales de una serie en toda la historia de la televisión. 
Un buen amigo me recomendó ver A dos metros bajo tierra en una etapa difícil, asegurándome que me ayudaría a superar el momento luctuoso por el que estaba atravesando, y tenía razón. Tengo pensado verla otra vez cuando termine el verano. 
Pero si ven que ninguna serie les engancha en las tardes veraniegas, pueden probar con un buen libro. Yo suelo intercalar el visionado de series con la lectura. Hace poco terminé Bestiario, de Franz Kafka, una recopilación de cuentos en los cuales, los protagonistas son animales. También están los tebeos o cómics, mi favorito siempre fue Superlópez, creado por el genial dibujante Juan López Fernández, más conocido por “Jan”. Este tebeo, nacido como una parodia de Superman, acabó transformándose en un vehículo de su dibujante para abordar multitud de temas importantes. Superlópez se convirtió en un auténtico antihéroe, lo mismo por eso me gusta tanto. 
En fin, ya sea con series, libros o historietas, el caso es pasar estos días entretenidos sin pasar “mucha caló”, y si ven que todos estos consejos no surten efecto, siempre les quedará la tradicional y revitalizante Siesta. Esa nunca falla. 

Miguel Ángel Rincón Peña

17 jul. 2014

“MARGEN PROTECTOR”

¿Han visto cómo caen las bombas en la Franja de Gaza? ¡Qué barbaridad! ¡Qué locura! 
Parecer ser que en Palestina las muertes no tienen la misma importancia que pudieran tener en otros lugares del mundo, pongamos como ejemplo, Nueva York o Londres. 
Hace tan sólo un par de días, la Marina israelí bombardeó una playa de la ciudad de Gaza en la que se encontraban jugando un grupo de niños, de los cuales, 4 resultaron asesinados y los restantes heridos (son ya 43 los niños palestinos muertos desde que Israel lanzó su tercera ofensiva militar autodenominada operación “Margen protector” contra Gaza). Visto lo visto, al Ejercito hebrero no le tiembla el pulso cuando se trata de bombardear civiles indefensos, colegios, incluso hospitales. Una masacre humanitaria pertrechada por el Gobierno de Israel con la ruin y cobarde colaboración silenciosa de la mayoría de gobiernos del resto del mundo. Aunque ya lo sabíamos, queda ahora aún más claro que la ONU es una pantomima al servicio del Capital. 
El miércoles, Israel daba un ultimátum a 100.000 palestinos para que abandonen sus casas en el norte de Gaza. Pero, dónde creen que se iban a ir todas esas personas. ¿Se tiran al mar? Lógicamente, la mayoría, unas 80.000 personas, desoyeron las órdenes del Ejército hebreo y permanecieron en sus hogares. El conflicto es claramente desigual, desde el inicio de la siniestra operación “Margen Protector” el pasado martes, 8 de julio, en la Franja de Gaza las Fuerzas de Defensa israelíes han asesinado a 227 palestinos (más 1.500 heridos) y los cohetes lanzados por Hamás han matado a un israelí. 
Esto pasa cuando uno de los ejércitos más preparados del mundo, ataca sin piedad a uno de los Pueblos más pobres y desprotegidos del mundo. Y no crean que todos los judíos están a favor de estos ataques, ni mucho menos, existen colectivos judíos dentro y fuera de Israel que se oponen tajantemente a estas acciones armadas llevadas a cabo por el gobierno que lidera Benjamin Netanyahu. En la mayoría de los países, y en el nuestro también, se han realizado manifestaciones, concentraciones y actos de protesta en favor del Pueblo palestino. No se trata de hacer política, sino de justicia y solidaridad. No podemos permitir que sigan masacrando a Palestina. 

Miguel Ángel Rincón Peña

10 jul. 2014

DESAFECCIÓN

Me dicen algunos lectores que escriba más sobre política, pero de un tiempo a esta parte me cuesta la misma vida hacerlo, porque en teoría, está ya todo dicho y en cambio, en la práctica sigue todo por hacerse. Me cansa hablar de un Gobierno que aprueba leyes por decretazo, amparándose en su mayoría, al parecer, “absolutista”. Me cansa en demasía escribir sobre Montoro, el ministro de la manipulación y el embuste, que tal y cómo está el país, se atreve a salir en rueda de prensa diciendo que “cuando España se levanta asombra al mundo entero” ¿Se imaginan qué respuesta le hubiera dado José Antonio Labordeta? Pues eso. Me entra una desidia enorme tener que hacer referencia a señoritos/as, caciques y demás personajes que pueblan los parlamentos del reino de España. También es cierto que a veces, se hace necesario dar un buen repaso a la actualidad política nacional, regional o local, pero casi siempre tapándose uno la nariz. Y que no se enfade ningún político, pero esa desafección a la política institucional -y sé muy bien de lo que hablo- no es culpa del Pueblo, aunque es evidente que el electorado tiene su parte de responsabilidad. 
Desde hace muchos años, tengo la certeza de que la lucha está en la calle. Ahí también se hace política, la política del Pueblo, de la ciudadanía, de los que no se sienten representados en los plenos y parlamentos, de los defraudados con esos políticos que gobiernan para el Capital en vez de hacerlo para el Pueblo que lo eligió. Debería ser delito incumplir un programa electoral, debería estar penado mentir a la gente desde un cargo público. 
A mí siempre me gustó decir las cosas muy claras, que se entiendan bien, nada de trabalenguas cuando se trata de dar mi opinión sobre temas de interés general, y en estos momentos, mi opinión sobre un sector muy amplio de los políticos es la que es. Por supuesto, ni que decir tiene que existen personas que están en política por convicción ideológica y para ayudar a construir una sociedad mejor… 
En fin, el tema es que yo iba a escribir esta semana sobre la playita del Santiscal, del proyecto de la piscina cubierta, y del Arcos Urbano, y ya ven que al final, nada de nada. La semana que viene me centro en la cuestión. Hasta entonces, tengan ustedes una buena semana, protéjanse del Sol así como del Gobierno, queman por igual. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

3 jul. 2014

A LA AMISTAD...

¿Recuerdan aquella canción de The Beatles, “With a little help from my friends”? Originalmente en la voz del gran Ringo Starr, y que luego, muchos otros artistas versionaron. Quizá la interpretación más famosa fuera la de Joe Cocker (muy recomendable ver el video de la actuación de Cocker cantando esta canción en el famosísimo festival Woodstock, en 1969). 
Pues bien, la otra tarde estaba escuchando la citada canción y mientras el disco daba vueltas en el plato, se me venían a la cabeza todos esos amigos y amigas que, en una época pasada, hace muchos años, fueron buenas amistades y que hoy en día, por diferentes motivos, casi ni el saludo nos damos. 
Seguro que a ustedes, queridos lectores, también les sonará esta historia. Los malentendidos, la desidia, el distanciamiento progresivo, etc., son algunos de los motivos que suelen provocar la quiebra de la amistad. Retomar de nuevo esas relaciones no es nada sencillo, pues ya se sabe que el ser humano es muy propenso a ir dejando las cosas importantes para otro momento, y ese “momento” nunca llega. También está el problema de que la otra parte, o sea, el antiguo amigo, quiera o no retomar aquella antigua amistad. Sin duda, hay personas que no se lo merecen, pues en el pasado, jugaron un papel funesto. A esas personas es mucho mejor dejarlas allá dónde estén. 
Yo entiendo por amistad a aquellos compañeros que siempre estaban cuando se les necesitaba, personas con las cuales se compartían los mejores momentos, conversaciones, secretos, etc. Uno nota esa sensación de amistad cuando existe plena confianza y buen rollo. 

Jorge Luis Borges escribió una poesía llamada “Poema a la amistad”, y comenzaba así: 

“No puedo darte soluciones / para todos los problemas de la vida, / ni tengo respuestas para tus dudas o temores, / pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. / No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. / Pero cuando me necesites, estaré allí. / No puedo evitar que tropieces. / Solamente puedo ofrecerte mi mano / para que te sujetes y no caigas.” 

Como decía antes, no hay que dejar las cosas importantes para mañana, tenemos que hacerlas hoy mismo, porque el mañana no existe. 

Miguel Ángel Rincón Peña

27 jun. 2014

NIÑ@S

Si hay algo a proteger en este avaro mundo, ese algo es la infancia. Hace algún tiempo lo comentaba en esta misma columna de opinión. Los hechos que siguen dándose alrededor del planeta, me llevan a volver a mencionar la situación por la que están pasando muchos niños y niñas. La “Unesco” denunciaba hace pocos días que hay 58 millones de niños en el mundo sin escolarizar. La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura alertaba de la falta de avances en este terreno desde 2007 y estima que 25 millones de niños podrían no llegar a pisar nunca una escuela. Terrible. Por otra parte, “Save the Children” ha dado a conocer que miles de niños sirios, están en riesgo de perder la vida para llegar a Europa. El número de personas sirias huyendo de la violencia y la guerra que están cruzando clandestinamente el mediterráneo se ha elevado dramáticamente en los últimos meses, y como siempre pasa, los menores son los que más sufren. Luego está la lacra de los niños-soldados, la prostitución y la esclavitud infantil, etc. Toda una serie de situaciones que demuestran que la Humanidad va por muy mal camino. 
Y si miramos para nuestro país, vemos que en España hay ya dos millones y medio de niños malnutridos. Son muchas las familias que por culpa de esta crisis-estafa no pueden dar de comer bien a sus niños, y la única comida completa que hacen es en el comedor escolar. Algunas comunidades autónomas van a seguir abriendo los comedores escolares durante los meses de verano, sin embargo, otros políticos no opinan lo mismo, y se preocupan más por la “mala imagen” que se pueda dar que por ayudar a estos niños. Unicef ya ha pedido un pacto de Estado contra la pobreza infantil en España, porque en seis años se ha triplicado el número de hogares españoles con niños, donde ningún adulto trabaja. Estos son datos reales y contrastables ofrecidos por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Esta organización también denuncia que España es el segundo país europeo, por detrás de Grecia, que peor lucha contra la pobreza infantil. Si hay algo por lo que merece la pena luchar es por los niños y niñas, porque no se merecen vivir en este infierno al que el Capitalismo les está condenando, a ellos y a sus familias. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

19 jun. 2014

PERIPECIAS MUSICALES

Hoy estaba dándole vueltas en mi cabeza a una conversación que hace muy poquito tiempo mantuve con un amigo, al cual hacía años que no veía. Siempre anda viajando. Él está intentando vivir de su arte y me narraba todas las vicisitudes que está pasando para lograrlo. Cuando empezó a tocar su guitarra y a escribir canciones propias, su única ilusión era dedicarse por completo a esta actividad. Pasó el tiempo y decidió dar el gran paso, así que se buscó un “mánager” y puso en sus manos su incipiente carrera musical. Pocos meses le bastaron para darse cuenta de que aquel negocio no era tal y cómo se lo había imaginado. 
Me contó muchas anécdotas, por ejemplo, aquella ocasión en que lo llamaron para actuar gratis en un bar, como una especie de favor que el dueño del local le hacía. Otros tan sólo aceptaban pagarle los gastos de gasolina. Una vez, su mánager le había conseguido una actuación en un pueblo de Huelva, cuando llegó al sitio, se encontró al camarero, pero no había equipo de sonido, y las luces eran las propias del bar. Cuando mi amigo preguntó por el escenario, la respuesta fue que había que montarlo con unas tablas que estaban en el almacén, pero que él no podía hacerlo porque tenía que atender el bar. Que lo monte el músico, dijo entre dientes. Por supuesto, el músico se negó en redondo y dijo que si no tenía escenario ni equipo de sonido, no podía tocar, a lo cual el camarero le dijo que si no tocaba no cenaba. Esa esa la paga que el “mánager” le había conseguido, una cena. Todo esto puede parecer una exageración, pero les aseguro que no lo es. Hace bien poco vi en el cine la película de los hermanos Cohen titulada “A propósito de Llewyn Davis”, y narra la historia de un cantautor que recorre la escena musical folk de Nueva York en 1961. Mientras escuchaba a mi amigo (del cual no voy a dar su nombre) contarme todas sus peripecias, me estaba acordando de esa película en concreto. A pesar de lo que puedan creer mucha gente, la vida de los artistas no es nada fácil, porque al igual que el resto de seres humanos, también quieren comer, vivir bajo un techo, pagar facturas, etc. ¡Ya ven qué cosas! 

Vaya desde aquí mi más sincero homenaje y reconocimiento a todas las personas que dedican su vida al arte, enseñándonos multitud de cosas y haciéndonos disfrutar. 

Miguel Ángel Rincón Peña

12 jun. 2014

DISTRACCIONES

Seguramente, entre la abdicación del rey, la polémica sobre la sucesión de su hijo, y ahora el Mundial de Fútbol, los poderes fácticos que mueven los hilos estarán frotándose las manos por tener a la ciudadanía entretenida. Mientras que el Pueblo ande con la mente en otras cosas, no se irritará tanto con la realidad del día a día, y se olvidará, al menos por un tiempo, de pensar en la crisis y de salir a protestar reivindicando sus derechos. 
Pueden parecer teorías conspiranoicas, pero piensen por un momento; termina el campeonato de Liga y la Copa del Rey, abdica el susodicho Juan Carlos I de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, se inicia la polémica y el enfrentamiento en los medios de comunicación y en la calle por la sucesión de Felipe VI (Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia) al trono de España, y tras todo esto, comienza el Mundial de Fútbol de Brasil, con la selección española defendiendo el título.
Mientras tanto, siguen desahuciando a familias de sus casas por no poder hacer frente a las hipotecas, sigue subiendo la cifra de menores que van al colegio sin desayunar, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social continúa la tendencia ascendente de los últimos años, el empleo basura está en alza, el desempleo no hay quién lo pare, etc. ¡Fíjense qué cosas! En este país, se están cometiendo unas injusticias que son auténticas barbaridades. Voy a poner el ejemplo del Mundial. Parece ser que cada jugador de la selección española cobrará 720.000 euros por ganar el Mundial, en caso de subcampeonato la cantidad sería de 360.000 euros, mientras que por las semifinales la cifra es de 180.000, por cuartos 120.000 y por octavos 60.000. 
O sea, que estos futbolistas podrían ganar unos 120 millones de pesetas por darle patadas a un balón, mientras que en España, ese país al que ellos representan en el Mundial, miles de personas cobran unos escasos 400 euros mensuales de ayuda, o unos 500 euros en trabajos precarios. Así, con el lavado de cabeza que le hacen los poderes al Pueblo, si España ganase la final, posiblemente muchos de esos españolitos que ganan una miseria, saldrían eufóricos, como en anteriores ocasiones, a las plazas a celebrar la victoria de la selección española de ricos
Llámenme raro, pero yo todo eso lo veo un verdadero disparate. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

5 jun. 2014

PEDRO SEVILLA

Creo que la primera vez que conocí personalmente a Pedro Sevilla fue en Prado del Rey. Nos presentó un buen amigo (y poeta) en común, Francisco Pozo Poley. Pozo comentó que me gustaba escribir poemas relacionados con los temas sociales (por entonces andaba yo preparando el que sería mi primer librito), en aquel instante Pedro echó mano a su cartera y me regaló una pegatina del SOC (Sindicato Obrero del Campo). Creo recordar que ese día recitaba en la biblioteca de Prado Antonio Hernández, otro gran poeta arcense. 
En aquel tiempo ya me había leído su poemario Septiembre negro (Renacimiento, 1992) y su novela Extensión 114 (Quórum Libros, 2000). Me gustaron mucho, sobre todo su manera de decir las cosas. Recuerdo que lo primero que me recomendó fue que leyera a Julio Mariscal, y así lo hice. 

Un día, allá por el 2003, me enteré que Pedro se presentaba como alcaldable en las listas electorales de Izquierda Unida en Arcos, y me agradó la noticia, porque yo también iba en una lista (como segundo) de ese mismo partido en Prado del Rey. Desde entonces hemos coincidido algunas veces (menos de las que yo quisiera) y la impresión que me ha dado siempre es la de una persona muy sensible, amable y educada…, en definitiva, como se suele decir por aquí: “mu güena gente”. 

El año pasado me hice con su libro de memorias La fuente y la muerte (Renacimiento, 2011), que además de su autobiografía, es la historia novelada de las últimas cinco décadas en su querida ciudad, Arcos de la Frontera. Muy recomendable, me encantó su lectura. También sigo su columna de opinión en este mismo periódico. 
Ayer, casualmente, me enteré gracias a la edición digital de Arcos Información, que Pedro publica en estos días un nuevo trabajo titulado Los relojes nublados (Espuela de Plata, 2014), en el que de nuevo hace un repaso de historia, en esta ocasión a través de los recuerdos de una persona alcohólica. Desde aquí le deseo a Pedro lo mejor con ese libro que, en cuanto esté a mi alcance, “devoraré”. 

Miguel Ángel Rincón Peña

29 may. 2014

MANU LOBO

A veces, me gusta escribir en esta columna de opinión sobre personas que me voy encontrando en el camino. Ya he contado alguna vez mis encuentros con personas anónimas que me han relatado historias y vivencias. En otras ocasiones también he reseñado a personajes más públicos como cantantes, músicos, poetas, etc. 
Y es que, por mi afición a la música y a la poesía, tengo la suerte de poder conocer a muchas personas interesantes que aportan constantemente cosas positivas. A una de esas personas la conocí hará cosa de un año, aunque ya lo había visto actuar un par de veces. Su nombre es Manuel Jiménez Lobo, aunque artísticamente es Manu Lobo, cantautor de Bornos con residencia en la localidad de Algar. 
Antes de lanzarse a la canción de autor, pasó por varios grupos y tocó diferentes estilos musicales, tales como blues, country, surf-rock, etc. En su actual etapa, Manu ha dejado la guitarra eléctrica para darle protagonismo a la acústica. Así, con su “Cort Acoustic”, una pandereta y una armónica se pasea por los escenarios derrochando energía, letras sinceras sin trampa ni cartón y buen rollo. 
“Yo que me pase la vida / como un trapecista de un circo ambulante. / Clavando espuelas heridas / sobre las costillas de mi Rocinante.” De esta manera comienza una de las canciones de Manu, una balada dylaniana, con protagonista bohemio, idealista y un poco canalla. Para que se hagan una pequeña idea, cuando uno lo escucha, ya sea en directo o en sus discos, le vienen a la mente nombres tan importantes como Tom Waits, Bob Dylan, Nacho Vegas, Joaquín Sabina… 
En estos días, Manu Lobo está preparando un nuevo trabajo discográfico titulado precisamente “El bohemio soñador”. Doce nuevas canciones llenas de sensibilidad y buen gusto. Como curiosidad, diré que el disco llevará una portada dibujada por el autor en colaboración con su hijo Manuel, de tan sólo cinco años. 

Desde que conocí a Manu, hemos compartido risas, escenarios y carretera. ¡Y lo que nos queda! 
Para más información, Twitter: @manuloboblues 

Miguel Ángel Rincón Peña

15 may. 2014

LOS DOS CAMINOS

“Hay dos caminos”: votar al PP o votar al PSOE. Esta frase tan manida a la que nos tiene acostumbrado el bipartidismo patrio, la pronunciaba hace unos días el secretario local del Partido Socialista Obrero Español en Arcos, Isidoro Gambín, en un mitin de su partido de cara a las Europeas. Parece ser que hay políticos que en tiempo de elecciones se les nubla la vista y no ven más allá del blanco y el negro, olvidando toda una amplia gama de colores que entre el uno y el otro existen. Una vez que pasen las elecciones, empezarán a ver mejor algunos colores con los que pactar, si fuera preciso. 
Si Isidoro hubiese dicho esa frase en otra época, quizá la ciudadanía le creería, pero tal y como está el panorama actual… ¡Hombre, por favor! 
Pero esperen, no se vayan, que aún queda lo mejor. Nuestro protagonista, aseguró que el PSOE “se atribuye ser el partido de izquierdas por antonomasia”. Sí, creo que Isidoro Gambín junto a Manuel Chaves, Felipe González, José Bono, y otros grandes “camaradas” del “socialismo” de este país, fueron hace años a registrar la patente de la “izquierda” a nombre del PSOE. 
Bromas a parte, parece que el bipartidismo le está empezando a ver las orejas al lobo, y ese lobo es multicolor. Quizá por eso, en un último esfuerzo por mantener las distancias con el PP, Isidoro abogue por esos dos caminos: o le votamos al PP que es muy malo, o votamos mejor a su PSOE, que son más buenos. Pero esa teoría se desmonta sola, o mejor dicho, la desmontan ellos mismos, sólo hay que escuchar a Felipe González o a Cañete para saber cuáles son sus verdaderas intenciones, llegado el caso. También se desmonta comprobando que el PSOE y el PP votan de la mano en España, por ejemplo, modificaron juntos la Constitución para, en definitiva, pagar a la Banca antes que a los servicios públicos. Lo mismo es que Gambín y sus “camaradas”, entienden por partido de izquierdas el que privatiza (Repsol, Endesa, Telefónica, etc.), el que promueve leyes de desahucio express, el que entrega a la Banca 200.000 millones de euros, el que defiende a la Monarquía con capa y espada, y un largo etcétera que nos tendría aquí hasta la semana que viene.
La prepotencia que demuestra el bipartidismo al hacer declaraciones como las anteriormente citadas, no pasa inadvertida para el pueblo, ese que está pagando con creces las pésimas políticas de esos dos partidos que ahora vuelven a pedir el voto con una amnesia preocupante y un rostro como el cemento. 
Pero oigan, que esto es solamente mi humilde opinión, allá cada cual. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

8 may. 2014

MI PRIMERA (Y ÚNICA) CORRIDA

Parte de mi niñez la pasé en Ronda, en plaza Teniente Arce, esquina Virgen de la Paz. La casa estaba frente a la plaza de toros. Las tardes de corrida, se colaba por las ventanas el sonido de los pitos, los aplausos o los gritos consternados cuando se producía alguna cogida. 
Una vez, mi madre, que tenía un conocido que era aficionado a la “fiesta nacional”, decidió pedirle el favor, ante mi insistencia, de que me llevara a ver una corrida en la plaza, pues a mis 8 años sentía mucha curiosidad, puesto que casi todos mis amiguitos del colegio ya habían ido (viviendo en Ronda es normal). Y así fue, una tarde vino a recogerme aquel señor con su traje y su puro, me agarró de la mano y pasamos por taquilla. Yo estaba nervioso, primero porque no quería ir con aquel señor, y segundo por la emoción de ver una corrida de toros en primera persona. 
Recuerdo que la plaza estaba hasta la bandera. Me quedé impresionado porque todo me parecía grande, aquel círculo de tierra batida, flanqueado por piedras y tablas con la bandera de España, y todo aquel gentío. De repente sonó la música y empezaron a desfilar los toreros, luego me enteré que aquello se llamaba “el paseíllo”. Minutos después, abrieron la puerta de chiqueros y salió un enorme toro negro que parecía que se iba a salir del ruedo. El torero lo recibió con el capote. Mis ojos observaban atentamente aquella extraña danza entre el toro y el torero, pero pronto aquella danza se convirtió en algo mucho más violento y macabro, puyazos en el morrillo, banderillas…, y para terminar, la espada atravesando el cuerpo del animal. Y sangre, mucha sangre. 
Sentí una profunda pena por aquel animal que yacía en la arena y un aborrecimiento absoluto por toda la gente que disfrutaba con el sufrimiento y muerte de aquel hermoso toro. Y lo peor es que era el primero de seis. Cuando salió el segundo, la certeza de que acabaría como el primero me agobió tanto que me puse a llorar, quizá con la esperanza de que aquel hombre se apiadase de mí y me sacara de aquella olla a presión. 
Una vez en mi casa, le dije a mi madre que no quería volver más a la plaza de toros, mientras hablábamos, se podía escuchar el murmullo del público. Recuerdo que mi madre estaba viendo la tele, me sentó con ella y me dio un vaso de La Casera (para que se me pasara el disgusto). 
A ella le gustaban mucho los animales, en mi casa siempre hubo algún gato o perro. Creo que aquella tarde me dejó que fuera a la plaza para que viera por mí mismo lo que no se debe hacer con un animal. Y aprendí bien la lección, casi treinta años después aún recuerdo aquella angustia. 

Miguel Ángel Rincón Peña 

26 abr. 2014

TIEMPOS DUROS

La vida es algo así como un continuo Déjà vu. Primavera, verano, otoño, invierno. Navidad, Semana Santa, Feria, etc. En la infancia no nos damos cuenta, pero conforme vamos creciendo y alcanzamos una cierta edad, con bastante frecuencia solemos decir aquello de: “Hay que ver cómo pasa el tiempo”. Esta misma tarde, dando un paseíto por las afueras del pueblo, me encontré con un par de personas que iban en la misma dirección que yo, y una de ellas dijo esa frase, a lo que su acompañante respondió: “Es verdad, parece que era ayer cuando nos estábamos comiendo las uvas y dentro de unos días estamos ya en mayo”. Son cosas que hacen pensar. 
El paso del tiempo, el transcurrir de la vida, ocupan un lugar privilegiado dentro de la poesía, por ello -y por otros muchos motivos-, me gusta escuchar a las personas de edad avanzada, esas que tienen mucho camino andado. Hay que cuidar a nuestros mayores, porque son enciclopedias andantes, tratados de supervivencia y sabiduría muchas veces ignorados. 
 Siempre que me es posible presto toda mi atención en escuchar las historias que cuentan estas personas. Se les nota que están deseosas de relatar sus experiencias a quienes quieran escucharlas y aprender. La mayoría suelen hablar de su infancia y juventud, rememorando todos los sacrificios que tuvieron que realizar para salir adelante. Todos suelen referir lo malo que fue aquel “año del hambre”, que no fue un año, sino algunos más. En aquellos tiempos muchos tuvieron que comer hasta “las cáscaras de las naranjas”. Un abuelito me contó un día algo que nunca se me olvidará. En los años cuarenta, años de postguerra, una mañana, este hombre -entonces niño- estaba sentado en el escalón de su casa junto a su hermano. Vieron pasar por la acera de enfrente al hijo de un cacique portando en su mano una rebanada de pan con manteca. Los dos niños se quedaron fijamente mirando aquella rebanada, pues no habían desayunado, porque según él, “éramos más pobres que las ratas” y raro era cuando comían dos veces al día. Justamente cuando el niño de la rebanada de pan volvió la esquina, su hermano fue a levantarse para entrar en la casa y se desmayó. ¡Qué tiempos tan duros e inhumanos! Nuestros mayores son ejemplo de lucha, de resistencia, de supervivencia, y tenemos tanto que aprender de ellos… y tan poco tiempo… 

Miguel Ángel Rincón Peña  


15 abr. 2014

LA DELGADA LÍNEA

Esta semana me gustaría reflexionar sobre algunos aspectos de la religión en general y la Semana Santa en particular, desde una posición lo más objetiva posible, lo cual es bastante complicado, porque uno ve y lee cosas que claman al cielo, nunca mejor dicho. 
En esta semana, Susana Díaz, la presidenta de la Junta de Andalucía, o la presidenta de todos los andaluces, como le gusta autocalificarse cada vez que le ponen un micro delante, participaba en una visita (tradición política andaluza) a algunos de los titulares de las cofradías más representativas de la Semana Santa de Málaga, como el Cristo de la Buena Muerte y el Cautivo. También he leído que José Luis Núñez, alcalde de Arcos de la frontera, realizará las primeras “levantás” en tres cofradías. Ejemplos hay miles, como esa “moda” de las procesiones en las escuelas, o algo tan fuera de lugar como nombrar alcaldes-perpetuos a santos y vírgenes, o mantener los crucifijos en los salones de pleno de algunos ayuntamientos. 
Yo soy muy respetuoso con las creencias personales que cada uno pueda tener, pero en el momento que se mezcla Religión y Estado, la cosa cambia. Vivimos -en teoría- en un Estado aconfesional, en el cual, la religión tendría que estar, principalmente, en las iglesias, sinagogas, mezquitas, etc. Pero eso no es así, pues la religión católica, concretamente, se inmiscuye constantemente en la vida pública de este país. 
Veo muy bien que una persona quiera participar en un acto religioso, en su derecho está, pero que lo haga como un ciudadano más, no como representante de un pueblo, porque entonces, los sectores de ese pueblo que no comulguen con esas ideas religiosas, no se sentirán representados por ese alcalde o por esa presidenta de la Junta de Andalucía. La coherencia, en estos casos, se hace más que necesaria. Y no critico a ningún partido especialmente, porque en mayor o menor medida, en casi todos ellos hay casos parecidos en los que se confunde dónde termina la religión y comienza la vida civil. 
No se si me he explicado bien, pues he utilizado un lenguaje y unas formas lo más “light” posible para que nadie se sienta ofendido y para evitar cualquier tipo de polémicas. Mi intención no es otra que dar un toque de atención a nuestros gobernantes y también a ciertos sectores, en este caso de la Iglesia, para que no traspasen esa delgada línea que separa una cosa de otra. 

Miguel Ángel Rincón Peña