22 ago. 2014

YOGI

El lunes de esta semana empecé a hacer Yoga. Eran muchas las personas que me habían hablado de todos sus beneficios, pero no me puse a ello hasta que mi médico me aconsejó la práctica de esta disciplina, originaria de la India, y que al parecer nos favorece física y mentalmente. 
El Yoga tiene una historia milenaria, varias denominaciones y doctrinas, además de textos antiquísimos, como por ejemplo el Bhagavad-guitá, el Astanga yoga, o el Jñāna yoga. Toda una filosofía de vida. Un familiar mío tiene en Jerez un famoso estudio de Yoga (Pilar Valencia), y en Prado del rey, una prima mía también da clases, por lo tanto, siempre me interesó practicarlo, pero la falta de tiempo (o de ganas) fue un inconveniente. 
Pues bien, llevo solamente cinco días y ya tengo unas agujetas considerablemente molestas. Pero me dicen que eso es algo muy normal. Poco a poco, la flexibilidad, me aseguran, será mejor y podré llegar a ser un buen yogi. Aunque yo me conformo con hacer lo mejor posible las Asanas (posturas) que me traen por la calle de la amargura. Ya casi controlo la “postura del perro boca abajo”, la “media torsión” y la “posición de loto”, y voy mejorando en la “postura de la serpiente”. Pero con la “postura del árbol” no hay manera, hay que tener mucho equilibrio, y como soy novato, rara es la vez que no me desplomo a los lados. 
Otra cosa a tener en cuenta es la respiración. No es nada fácil sincronizar los movimientos con la respiración. Los que saben de esto afirman que la respiración es una de las cosas más importantes en Yoga, pues regula nuestro estado mental, nuestras emociones, nuestra concentración, etc. Ya lo dijo el Yogi Bhajan: “Si tú controlas la respiración, controlarás todas las situaciones en la vida”. 
Y también, cómo no, está la meditación, que es un estado de atención sobre un pensamiento, objeto externo, o la propia conciencia. Hay diferentes técnicas de meditación, algunas son beneficiosas para la salud, por ejemplo, un mejoramiento de la inteligencia emocional y del sistema inmunitario, alivio del estrés y la bajada de la presión sanguínea. 
En fin, por hoy ya está bien de teoría. Hasta la semana que viene. ¡Námaste! 

Miguel Ángel Rincón Peña