12 jun. 2014

DISTRACCIONES

Seguramente, entre la abdicación del rey, la polémica sobre la sucesión de su hijo, y ahora el Mundial de Fútbol, los poderes fácticos que mueven los hilos estarán frotándose las manos por tener a la ciudadanía entretenida. Mientras que el Pueblo ande con la mente en otras cosas, no se irritará tanto con la realidad del día a día, y se olvidará, al menos por un tiempo, de pensar en la crisis y de salir a protestar reivindicando sus derechos. 
Pueden parecer teorías conspiranoicas, pero piensen por un momento; termina el campeonato de Liga y la Copa del Rey, abdica el susodicho Juan Carlos I de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, se inicia la polémica y el enfrentamiento en los medios de comunicación y en la calle por la sucesión de Felipe VI (Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia) al trono de España, y tras todo esto, comienza el Mundial de Fútbol de Brasil, con la selección española defendiendo el título.
Mientras tanto, siguen desahuciando a familias de sus casas por no poder hacer frente a las hipotecas, sigue subiendo la cifra de menores que van al colegio sin desayunar, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social continúa la tendencia ascendente de los últimos años, el empleo basura está en alza, el desempleo no hay quién lo pare, etc. ¡Fíjense qué cosas! En este país, se están cometiendo unas injusticias que son auténticas barbaridades. Voy a poner el ejemplo del Mundial. Parece ser que cada jugador de la selección española cobrará 720.000 euros por ganar el Mundial, en caso de subcampeonato la cantidad sería de 360.000 euros, mientras que por las semifinales la cifra es de 180.000, por cuartos 120.000 y por octavos 60.000. 
O sea, que estos futbolistas podrían ganar unos 120 millones de pesetas por darle patadas a un balón, mientras que en España, ese país al que ellos representan en el Mundial, miles de personas cobran unos escasos 400 euros mensuales de ayuda, o unos 500 euros en trabajos precarios. Así, con el lavado de cabeza que le hacen los poderes al Pueblo, si España ganase la final, posiblemente muchos de esos españolitos que ganan una miseria, saldrían eufóricos, como en anteriores ocasiones, a las plazas a celebrar la victoria de la selección española de ricos
Llámenme raro, pero yo todo eso lo veo un verdadero disparate. 

Miguel Ángel Rincón Peña