15 dic. 2010

LA BELLE VERTE

El fin de semana pasado, un amigo me recomendó ver una película llamada “El planeta libre” (La belle verte). Es un largometraje francés muy recomendable, sobre todo para los que vivimos en esta insensible sociedad.
A la mayoría de nuestros contemporáneos les suena a chino mandarín todas las advertencias de los ecologistas y científicos sobre la contaminación, el cambio climático, etc. Si seguimos a este ritmo destruiremos el futuro de nuestro planeta, que no es otro que el de nuestros hijos y nietos.
Centrales térmicas, centrales nucleares, estercoleros, humos, todo tipo de vertidos, mareas negras, las microondas y una larguísima lista de contaminantes, hacen que estemos, cada vez más, caminando por la cuerda floja. Los expertos en salud acaban de demostrar por primera vez que la contaminación ambiental de las grandes ciudades afecta directamente a la salud cardiovascular. Todo esto conduce finalmente al desarrollo de afecciones cardiovasculares agudas, como el infarto. No es alarmismo, es realidad. La contaminación que la mano del Hombre está llevando a cabo, va camino de ser mortal de necesidad para un planeta que poco a poco agoniza. Nos estamos cargando los bosques, contaminando ríos y mares, la capa de ozono la estamos haciendo unos zorros, etc. Es normal que nuestra salud se resienta, porque aunque algunos no se enteren, formamos parte del planeta Tierra. Mejor nos iría si viéramos a los animales como compañeros de viaje, en vez de una simple diversión, o comida. Y es que, los terrícolas, estamos perdiendo humanidad a pasos agigantados, contaminamos nuestro planeta, exterminamos la fauna, creamos guerras donde se matan millones de personas por las ansias de poder de cuatro locos que gobiernan el Mundo…
En “El planeta libre”, se denuncia esta actitud depredadora que viene ejerciendo la raza Humana, se tratan estos temas con un toque de humor (que nunca hay que perder por muy mal que vayan las cosas).

Como bien dejó plasmado el gran poeta Pablo Neruda: Sucede que me canso de ser Hombre. Hago mío ese verso, a mí también me sucede.

Miguel Ángel Rincón Peña