10 mar. 2010

¿LA COSTILLA DE ADÁN?

Como todos sabrán, el lunes pasado fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No significa una fiesta ni una celebración, sino un día para la reflexión, para la reivindicación de los derechos de todas las mujeres de este planeta.
Las mujeres, desde tiempos inmemoriales, siempre tuvieron un papel secundario en la sociedad, una sociedad patriarcal que condenaba a la mujer a un segundo plano. La mujer ha sido violada (moral y físicamente), ha sido maltratada en todos los sentidos, ha sido relegada a vivir entre fogones y fregaderos. El hombre la ha considerado siempre una madre y esposa y nada más.
Poco a poco el papel de la mujer en este país ha ido ganando terreno, y ya en la 2ª República las mujeres recuperaron ciertos derechos que el franquismo se encargó después de pisotear. Y es que, hasta hace bien poco, las mujeres en España no podían abrir una cuenta bancaria sin el expreso permiso del marido y así infinidad de barbaridades parecidas.
Hoy en día, la mujer ocupa un papel primordial dentro de la sociedad, que aún siendo patriarcal, está permitiendo cambios y mejoras bastante importantes para las mujeres. Pero aún tenemos, y cuando digo tenemos, me refiero a hombres y mujeres, que seguir reclamando la igualdad entre ambos sexos. Hay quien cree que esa reivindicación se tiene que llevar a cabo solamente por las mujeres, y no es así, aunque haya algunas feministas (quiero pensar que son las menos) que mantengan cierto recelo hacia todos los hombres y no les dejen participar en actividades organizadas a favor de la mujer.
La mentalidad de los hombres ha ido cambiado, pero aún tiene que cambiar mucho más para comprender que la mujer no salió de la costilla de Adán, que no es un mero instrumento para hacerle la vida más agradable y llevadera al hombre, no es un trozo de carne con una finalidad sexual y doméstica, no es nuestra cocinera, ni nuestra lavandera, ni nuestra limpiadora. Desgraciadamente, existen muchísimos hombres que creen que en casa tienen a una chacha, cuando en realidad es una compañera con quien compartir la vida, en igualdad de derechos y oportunidades. Soy optimista y creo que en el futuro no existirá el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, porque la igualdad entre sexos será un hecho y no hará falta reivindicar derechos que estarán más que asumidos por todos y todas.

Miguel Ángel Rincón Peña