9 feb. 2012

DONDE DIJE DIGO...

Cuánta razón tiene aquel viejo refrán que dice eso de “Donde dije digo, digo Diego”. Ese refrán cobra verdadera importancia y lucidez cuando lo utilizamos en el terreno político. Y ejemplos tenemos a millones, a nivel local, regional y estatal.

Si empezamos por la política local, ciertos políticos prometieron en la campaña electoral de las municipales, que harían esto y lo otro y cuando llegaron al poder... “donde dije digo, digo Diego”. Lo triste de esto es que mucha gente lo ve como normal, pero no lo es.
A otros niveles también sucede. Antes del 20N, nuestro presidente Mariano Rajoy decía unas cosas y ahora que está en el Gobierno hace otras, y se contradice, pero no pasa nada, porque tiene mayoría y hace y deshace a su antojo.
Hace tan sólo unos días, Patricia Flores, viceconsejera de asistencia sanitaria de la Comunidad de Madrid se preguntaba en un acto público: ¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema? Y se quedaba tan ancha la muchacha. También decía que “hay que pensar que lo sanitario tiene un fin” y advertía que “no podemos comer toda la tarta de un bocado o nos empacharemos.”
En cuanto las asociaciones de enfermos crónicos leyeron estas desgraciadas declaraciones, pusieron el grito en el cielo, y con toda la razón del mundo. La sanidad debe ser un derecho universal, más aún cuando se trata de enfermos crónicos. Nadie es enfermo por gusto, qué más quisieran los enfermos crónicos (entre los que me hallo) llevar una vida sin el lastre de una enfermedad, en principio, para toda la vida, que se dice pronto. Pues bien, se han creado foros en internet pidiendo la dimisión de la señora Consejera por esas declaraciones, y claro, cuando se le ven las orejas al lobo, se tarda poco en decir: “Donde dije digo, digo Diego”, y rectifica y explica que no quiso decir eso, sino esto otro: “hay pacientes crónicos que, por su estado, pueden ser mejor atendidos en una residencia que en un hospital de agudos” Juzguen ustedes mismos.

Lo malo de hacer promesas que no se piensan cumplir, o hacer declaraciones inoportunas y luego desdecirse, es que siempre quedarán plasmadas en negro sobre blanco o en audio/video y se pueden echar en cara después.

Miguel Ángel Rincón Peña