15 mar. 2012

BARBARIE O UTOPÍA

¿Recuerdan ustedes aquella canción de Triana titulada Hijos del agobio? Seguramente sí. En estos tiempos difíciles en los que nos ha tocado sobrevivir, esa canción vuelve a estar de máxima actualidad. Solamente hay que echar un vistazo al panorama social y político que se nos presenta. Más de cinco millones de desempleados, que se dice pronto, familias desahuciadas de sus viviendas por los Bancos, el número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza sube alarmantemente, una clase media que cada vez pasa más apuros y el adiós definitivo a ese aparente “estado del bienestar” que se supone, algún día tuvimos. Que si gran parte de la culpa es del PSOE o es del PP, miren ustedes, poco me importa.

El bipartidismo patrio se está enzarzando en estos días en un “tú eres más malote que yo y viceversa”, y como ya están aquí las elecciones andaluzas y temen por sus culos, pues prometen y juran por Snupi que si ganan la cosa cambiará. Mienten como bellacos.
Lo cierto, es que están exprimiendo al ciudadano de a píe, haciendo pagar con recortes de los derechos sociales, laborales y salariales, los excesos de una banca usurera y de todos los que se lucraron de la situación, llámense políticos, empresarios, etc.
Uno se siente un hijo del agobio cuando se entera que en Cataluña, el Gobierno de CiU, con el apoyo abstencionista del PP, aprueba el copago sanitario y una tasa para el turismo, o cuando uno lee en el periódico que el ministro de Industria, anuncia que las tarifas eléctricas subirán el próximo día 1 de abril. Además la gasolina y el gasóleo se disparan y alcanzan máximos históricos, suben los impuestos y congelan las pensiones… y para qué seguir enumerando más despropósitos.
Muchos echan mano al conformismo y aceptan recortes, subidas y lo que sea, con una mezcolanza de resignación y desidia. Otros en cambio, no se conforman, y se cuestionan las cosas, por ejemplo, por qué recortan en inversión social y no en el gasto militar, por qué suben el IRPF y no persiguen, como deberían, el fraude fiscal de las grandes fortunas.

En fin, ya veremos que nuevas sorpresas nos tienen reservadas para acabar “con su crisis”. Mientras tanto: Resignación o lucha, barbarie o utopía.

Miguel Ángel Rincón Peña