28 nov. 2013

(IN)JUSTICIA

Creo que ya lo he dicho alguna otra vez, pienso que la justicia tiene diferentes varas de medir. Esto, que para algunas personas pudiera parecer demagógico, no lo es, a tenor de las evidencias sobre el tema. Por poner unos simples ejemplos: El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía acepta la petición fiscal y condena a siete meses de cárcel a Sánchez-Gordillo y Diego Cañamero por ocupar la finca militar de Las Turquillas, multas de 1.200 euros y otros 760 euros por daños y perjuicios, además de los gastos de limpieza de Las Turquillas. Hay que decir que Las Turquillas es una finca propiedad del Patrimonio del Estado, que está cedida al Ministerio de Defensa, donde se aloja parte de la Yeguada Militar. En esa finca de 1.200 hectáreas esa yeguada, compuesta por unos 100 caballos, ocupa no más de 20 hectáreas estando la inmensa mayoría de la finca en desuso. Esta finca se halla en una de las comarcas andaluzas (la sierra sur sevillana) con mayor índice de desempleo. Medio centenar de jornaleros desempleados, decidieron ocupar Las Turquillas para sembrar en sus tierras, y Cañamero y Gordillo encabezaron dicha ocupación, al frente del SAT. 
Bien, una vez puesto este ejemplo, vayamos ahora a otro caso, el de Iñaki Urdangarin, duque consorte de Palma de Mallorca, imputado por corrupción en 2011. ¿Saben ustedes dónde está Urdangarin? Pues en la calle, al igual que su “supuesta cómplice” la Infanta Cristina. Y así, cientos de ejemplos más. 
Esa es la justicia en el Reino de España, se multa y casi se mete en la cárcel a quién coge tomillo en un parque natural y se absuelve a los que contaminan la costa con mareas negras. No hay que ser letrado para darse cuenta de todas estas injusticias. 
Pero aún hay más, en estos días, el Gobierno de España plantea una futura Ley de Seguridad Ciudadana. Tras ese nombre, se esconde una ley mordaza que busca la represión y criminalización de los movimientos sociales. Esto supone una vuelta al pasado, incluso quieren regular el derecho a Huelga. 
En fin, corren malos tiempos para la democracia, y no es que sea plato de buen gusto decirlo, pero viendo cómo está el patio, hay que ser realista y decir lo que uno piensa, aunque algunos sigan diciendo que es demagogia. Los datos no mienten. 

Miguel Ángel Rincón Peña