11 nov. 2009

TRAS LAS HUELLAS

Tras las huellas, así se llama un pequeño libro de un gran poeta llamado David Romero Raposo. Es un libro, como decía, pequeño en tamaño físico, pero enorme en su contenido. David es una persona a la que conozco desde hace un cierto tiempo y, en todo ese tiempo, he podido comprobar que es un ser muy especial. Un amigo, compañero de letras e ideas que ahora ve su sueño cumplido, la publicación de su primer libro de poesía. El poemario lo conforman unos poemas con sabor lorquiano, con olores del azahar andaluz, con aires de libertad y con una clara denuncia social y mensajes a la conciencia. David es un rebelde (con causa), un joven que sueña con la llegada de tiempos mejores y en sus poesías así lo da a entender. Su visión del mundo que le rodea nos hace que buceemos en él y seamos partícipes de su aventura literaria.Hay quién dice que la poesía tiene que dejar de lado los temas sociales, y sobre todo, los sucesos relacionados con la guerra civil. Tras las huellas es el mejor ejemplo para echar por tierra esa teoría, y retomar con fuerza la idea de que la poesía es un arma, con la cual, se debe denunciar la injusticia social y también, por qué no, recuperar la memoria histórica de una guerra y una postguerra de la que muchos se quieren olvidar. Los poetas tienen que recuperar esa memoria colectiva. La memoria y el recuerdo de los poetas encarcelados, torturados y asesinados a manos de la reacción.

Miren lo que les voy a contar: El columnista Rafael Reig, ante la petición de un lector del diario Público, que pedía la desideologización de la poesía de Miguel Hernández, contestó contundentemente y este fue el título del artículo a modo de respuesta a dicho lector: “Es que era comunista”. Pues bien, el diario Público puso de patitas en la calle a Rafael Reig. Menos mal que Público dice ser de izquierdas. Pero la cuestión es que no se puede pretender vaciar el contenido ideológico de algunos de los poemas de, por ejemplo, Hernández. Lo mismo pasa con la poesía de David Romero, no se puede separar de su carga ideológica. Porque un poeta es lo que escribe, y David es el fiel reflejo de su poesía. Yo, desde este rinconcito del periódico, recomiendo encarecidamente su lectura, porque hace falta su poesía en este mundo nuestro tan light, tan políticamente correcto, tan inocuo a veces.

Miguel Ángel Rincón Peña