15 jul. 2010

SOMOS FELICES

La felicidad, es un estado de ánimo en el que se nos cambia la cara, los gestos, y nos sentimos bastante bien. Incluso en tiempos de crisis hay mucha gente feliz. Para ser felices no necesitamos buenos coches, ni un trabajo estable, ni siquiera un hogar donde poder vivir dignamente. Para ser felices, millones de personas, solamente necesitan que la Selección española de Fútbol gane un Mundial. Es entonces cuando la alegría y la felicidad inundan las calles en forma de marea humana. La música, el espectáculo, el colorido se apodera de nosotros y nos sentimos dichosos.

Poco importa la realidad cotidiana, durante unas horas, durante unos días, vivimos en una nube, y los parados se sienten bien en la cola del paro, y se ven con otros ojos todas las facturas que tenemos acumuladas. En estos días de éxtasis, de orgasmo colectivo, a quién le puede importar que el Gobierno reforme la ley laboral, o que suba el IVA.

Y si nos venimos un poco abajo, para eso está la televisión, para levantarnos el ánimo con informativos, programas especiales y anuncios sobre nuestros ídolos, sobre nuestros admirados héroes nacionales. Veintitrés semidioses que han sido capaces de hacer historia, ganando la Copa del Mundo. Y es que, además de jugar bien al fútbol, lo tienen todo, oigan, son guapos, jóvenes, campechanos (como el Rey), y ahora, un poco más ricos que antes de que empezara el Mundial. ¿Se puede pedir más? Imposible, son perfectos, es normal que traigan locas a todas las muchachas (y a algunos muchachos también), son lo que toda madre querría para su hija.

Ahora que ya terminó la competición mundial, ellos, los jóvenes apuestos, se marcharán a pasar unas lindas y merecidas vacaciones a paraísos terrenales, antes de volver a sus duros trabajos. La gente normal, seguirá con su vida y esperará ansiosa a que empiece la Liga, así volverá a vibrar con los goles de sus ídolos. Los políticos seguirán con sus cosas, ya saben, lo de siempre. Y el mundo seguirá girando, y con el paso de los años, todos los españolitos recordaremos este 2010 no como el año de la crisis, ese que nos dejó con una mano delante y otra detrás, sino como “el año que ganamos el Mundial”.

Miguel Ángel Rincón Peña.