2 abr. 2011

JARTOS D´AGUANTAR

El domingo, día 27 de marzo, dos centenares de personas se dirigieron hasta Benamahoma para participar en una caminata que inauguraría el camino público Benamahoma-Zahara de la Sierra. Ese camino pasa por una finca privada cuyo propietario puso una alambrada. Tras las denuncias de diversos colectivos ecologistas, el Pleno de Grazalema aprobó abrir dicho camino al público.
Al llegar los senderistas a la finca Breña del agua, los estaban esperando el dueño de la finca acompañado por un buen número de agentes de seguridad privada que negaron el acceso a las personas que querían pasar por el camino.
La Guardia Civil también hizo acto de presencia, pero se quedó en eso, solamente acto de presencia, pues no movieron un dedo a favor de los senderistas, los cuales no pudieron ejercer el derecho de pasar por un camino público.

Parece mentira que aún haya terratenientillos que se atrevan a desafiar así, con malas maneras, actitudes chulescas y matones a sueldo. Parecía que eso era cosa del pasado, pero no nos llevemos a engaño, personas así existen, lo que pasa es que están agazapadas, pero a la mínima saltan contra el estado de derecho.
En el lío también estaba metida la alcaldesa de Grazalema que no dio un informe claro a la Guardia Civil para que habilitaran dicho camino público. Mal hecho.

Estamos cansados de que aún en Andalucía, las figuras del terrateniente, la Guardia Civil y el Alcalde de turno formen esa abominación que tanto daño ha hecho a esta tierra. Los jornaleros del siglo pasado (y de este también) sabían mucho de las penurias que les hicieron pasar los terratenientes. Los jornaleros fueron explotados de Sol a Sol en los campos por un mísero jornal, y cuando se les ocurría levantar la cabeza y el puño para pedir Pan, Tierra y Libertad, los terratenientes llamaban a sus matones a sueldo o a la Guardia Civil para que los escarmentaran a base de palos. Grandísimo papel hizo la Benemérita (salvo honrosas excepciones) en pos de la represión y la tortura contra los trabajadores del campo. Poco a poco, a fuerza de mucha lucha, se va avanzando en los derechos. Esta tierra ha sufrido muchas injusticias como para que a estas alturas, en estos tiempos, aún tengamos que aguantar a tanto cacique y tanto fascista camuflado de demócrata.

Miguel Ángel Rincón Peña