7 sept. 2011

LA CONSTITUCIÓN

Más de treinta años han estado diciéndonos que la reforma de la Constitución española era poco más que un dogma, que era mejor no tocarla por el bien de la estabilidad nacional, que habría que hacer un referéndum para ello y que tampoco había motivo. Los españolitos, como siempre, agacharon la cabeza y asintieron. Se creyeron a pies juntillas que aquella Constitución de 1978 era a lo mejorcito que podríamos aspirar, por lo tanto, tenían razón los políticos, no había que tocarla ni una coma. Había sectores sociales y políticos, que aunque minoritariamente, pedía una Constitución adaptada a nuestros tiempos, que era necesaria una revisión de la norma suprema. Pero nada de nada. Pues bien, nos encontramos ahora, en 2011 con que el bipartidismo patrio (PP-PSOE) se ponen de acuerdo para reformar la Constitución por orden de los Mercados.
Es algo que ya deberíamos saber, el Gobierno y la oposición del PP sobreponen los intereses del Capital a los del Pueblo. Eso, a mi manera de ver, es una auténtica indecencia. Además, reforman la Carta Magna en el Congreso, entre ellos, negándole el derecho a decir a los ciudadanos mediante referéndum.
La Constitución fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 por el Pueblo español, lo lógico sería que para su reforma también consultaran al Pueblo, pero la lógica no interesa aplicarla en estos tiempos rastreros.
Dentro de poco, con toda la cara dura que les caracteriza, el bipartidismo español nos pedirá nuestro voto para las elecciones generales del 20 de noviembre. Rubalcaba y Rajoy saldrán hasta en las sopas de la olla para volver a prometer y engañar, y una mayoría del Pueblo, agachará la cabeza, asentirá y echará el sobrecito con la papeleta de la gaviota o el puño y la rosa en la urna electoral.
Y todo seguirá igual, los políticos de siempre seguirán ocupando las poltronas de siempre, los dos partidos de siempre seguirán manejando a su antojo el poder que les ofrece el Pueblo y los partidos minoritarios (minoritarios, entre otras cosas, a causa de una ley electoral injusta) seguirán pataleando porque sus voces se escuchen.

En fin, ya ven ustedes, esta es la democracia en la que vivimos en este Estado, y yo pienso que una democracia al servicio de los Mercados no es democracia, es otra cosa muy diferente.

Miguel Ángel Rincón Peña