16 nov. 2011

LOS DE ABAJO (III)

Una semana después de los incidentes en el congreso de los políticos, tuvo lugar una reunión entre representantes de las dos clases sociales dominantes, los de arriba y los políticos. Tenían un verdadero problema, el levantamiento de los de abajo, y eso iba en contra del Sistema. Los de arriba dijeron que habría que darle al asunto una solución, pues estaban en juego sus privilegios. Los políticos, con la tenacidad que les caracterizaba, pensaron una solución para mantener a raya a los de abajo. A los pocos días, convocaron una reunión entre las tres clases sociales. Los de abajo acudieron en masa, los políticos y los de arriba sólo con sus representantes.
Ante la muchedumbre, el representante de los políticos dijo tener la solución para que los de abajo adquirieran más derechos y vivieran más dignamente, y pasó a enumerar las propuestas ofrecidas: La primera sería instalarles en cada hogar de la clase de abajo, una televisión para que pudieran estar informados y entretenidos. La segunda sería la construcción de un gran centro comercial donde los de abajo podrían adquirir todo lo necesario para poder tener una vida digna (comida, ropa, electrodomésticos, etc.). La tercera sería crear un sindicato donde los de abajo se pudieran afiliar para defender sus derechos laborales. Cuarta, se creará una liga de fútbol donde podrán competir varios equipos. Por último, se legalizará el alcohol. Los de abajo, se miraban los unos a los otros y murmuraban entre ellos. Creían que habían conseguido una victoria ante las clases superiores. La construcción de un gran centro comercial daría trabajo y dinero, la televisión traería cultura al Pueblo, el sindicato sería un gran apoyo para los obreros, el fútbol sería un disfrute para todos y la legalización del alcohol nunca vendría mal para los festejos. Los de abajo aceptaron estas propuestas y se marcharon contentos por los nuevos derechos adquiridos. Mientras, los de arriba y los políticos se frotaban las manos, pues, con la televisión lograrían controlar el pensamiento, creando opinión a los de abajo, con el centro comercial provocarían el consumismo, uno de los motores del capitalismo, el sindicato estaría controlado por los políticos mediante subvenciones, con el fútbol se distraería la atención de los verdaderos problemas, y con el alcohol se alienaría a los jóvenes y no tan jóvenes.
Moraleja: Desconfíe de las clases dominantes y mantenga el libre pensamiento.

Miguel Ángel Rincón Peña