24 nov. 2011

OPIO

Leo en la prensa que en Afganistán, condenaron a una mujer que fue violada a elegir entre la pena de doce años de cárcel o a casarse con su violador. La “justicia” afgana la condenó por adulterio. Parece increíble, pero tales despropósitos ocurren con demasiada frecuencia en países donde la Religión y el Estado se funden. Los llamados Estados islámicos hacen sus leyes basándose en el Islam. Un despropósito.

Aquí en España también ocurrió, por ejemplo, en la Edad Media, donde la Iglesia y Estado realizaron auténticas barbaridades en nombre de Dios. Más cercano tenemos el nacionalcatolicismo, donde los jerarcas de la Iglesia Católica paseaban bajo palio al dictador Francisco Franco Bahamonde. Sé que a muchos no les gustará que recuerde estos hechos, pero es necesario hacer un ejercicio de memoria para demostrar que la mayoría de las religiones (si no todas) buscan lo mismo, controlar y someter al ser humano. Ya lo dijo aquel viejo filósofo llamado Karl Marx, “la religión es el opio del Pueblo”, y si echamos un vistazo a la Historia, comprobaremos que tenía toda la razón el buen hombre.
Pero centrémonos en la idea de Estado islámico, a los occidentales nos suena lejano ese concepto. El término Estado islámico se refiere a los diferentes países que adoptan como suyo al Islam, y más específicamente la Sharia (la ley musulmana), como la fundamentación ideológica para sus instituciones políticas.

Yo respeto profundamente todas las creencias y religiones, mientras que éstas respeten mi libertad como persona atea que soy. No entra en mi cabeza que una religión se inmiscuya en asuntos de Estado o en leyes. Un Estado que no es laico corre el riesgo de vulnerar los más elementales derechos humanos, como así podemos comprobar a lo largo de la historia y hasta nuestros días. España, a día de hoy, es un estado aconfesional, se considera así desde 1978, aunque tiene tratados de colaboración con la Iglesia Católica, a la que se le trata de manera especial. Quizá ahora que Rajoy es presidente, la Iglesia Católica recupere influencia en el Estado (abolir la ley del aborto, el matrimonio gay, etc.), el tiempo dirá.
La semana que viene… hablaremos del Gobierno.

Miguel Ángel Rincón Peña