26 abr. 2012

SOMONTES

Creo que fue don Emiliano Zapata el que dijo aquello de: “La tierra es de quien la trabaja”. Parece mentira que tantos años después de que aquel mexicano lanzara ese lema, aún los trabajadores estén pidiendo tierra.  
“Hoy el suelo pertenece a minorías que impiden al pueblo cultivarlo”, esta frase puede parecer que la acaba de decir algún jornalero andaluz, pero fue un tal Kropotkin el que la escribió hace ya muchísimos años. Qué quiere decir esto, pues que el movimiento obrero no ha avanzado lo suficiente en todos esos años para superar las miserias que les impone el Poder. 
Sin ir más lejos, hace aproximadamente un mes, un grupo de personas desempleadas, ocuparon una finca que se encontraba en proceso de venta en subasta por parte de la Junta de Andalucía. Los ocupantes comunicaron a la Consejería de Agricultura que se estaba planificando el trabajo de esas tierras para poder garantizar la subsistencia de sus familias. 
Un grupo de personas sin empleo, una finca con tierra cultivable la cual la Administración la tiene sin producir y en venta. Es lógico que esas personas, desesperadas por la lacra del paro y los agobios económicos, hayan decidido ocupar la tierra y llevar a la práctica, de una vez por todas, la teoría de Zapata. Pero la Junta de Andalucía dice que eso no puede ser, cómo van a apropiarse unos pobres jornaleros de una finca que está en venta y que le supondrá pingües beneficios económicos a la Administración. Por lo tanto, mandan a la Guardia Civil para que desalojen a las personas que allí se encuentran luchando por el futuro de sus familias. Ayer mismo, miembros de la Benemérita entraron en la finca y los echaron. Lamentablemente, la historia se repite una vez más. Los campesinos reivindicando su derecho a trabajar la tierra y el Poder moliendo a palos esas reivindicaciones y esos derechos. Nada nuevo. 
Karl Marx escribió: “Los trabajadores no tienen nada que perder, salvo sus cadenas”, y como los obreros conscientes saben que es verdad, piensan resistir en la finca Somontes y continuar el trabajo que han comenzado con tanta ilusión. Nuestros ojos y nuestros corazones deben estar puestos en ese lugar. A pesar de las maniobras de distracción que nos hacen los poderes fácticos, debemos saber que aún queda gente que lucha por conquistar su pan. 

Miguel Ángel Rincón Peña