7 sept. 2012

LA ONANISTA

A veces la política tiene sus curiosidades y sus anécdotas. La última la ha protagonizado una concejala del PSOE llamada Olvido Hormigos. Resulta que la buena mujer decidió hacerle un "regalito" a su esposo, y se grabó mientras se masturbaba. Si la cosa se hubiese quedado ahí, no tendría la más mínima repercusión, pero parece ser que algún listillo robó el erótico video que la concejala guardaba en su móvil, y empezó a enviarlo por medio de correos electrónicos, e incluso por Whatsapp. El video corrió como la pólvora por Los Yébenes, que así se llama el pueblo de la señora Olvido Hormigos. 
Cuando la pobre Olvido se enteró de que sus vecinos habían visto el video y que la noticia ya estaba en la prensa (siempre ávida de noticias morbosas), dicha concejala decidió dimitir de su cargo. 
Tras comprobar todo el apoyo que política y socialmente le han ido ofreciendo desde diversos medios, sobretodo desde las redes sociales, parece ser que al final lo ha pensado mejor y no dimitirá. La concejala ha denunciado los hechos y ha explicado que el vídeo se difundió desde el correo de la Alcaldía, por lo que ha estimado que es "una víctima" a la que se le ha vulnerado su "derecho a la intimidad". 
Yo estoy con Olvido. Cómo puede ser que vaya a dimitir una concejala por una cosa así y no lo hagan los políticos corruptos que mantenemos en este país. Tendrían que dimitir los que roban dinero público, los que gracias a sus ilícitos negocios se han forrado a costa de los ciudadanos. Tendrían que dimitir los incompetentes y los estafadores que nos han llevado a esta crisis económica. Esos sí.
Supongo que ahora el que tendrá que dar las explicaciones oportunas es el señor alcalde del pueblo, (por cierto, del PP) ya que el vídeo ha sido difundido desde el correo de la Alcaldía. Sospechoso, ¿verdad? 
En fin, como decía, la política también tiene sus momentos anecdóticos, no todo van a ser reformas, recortes, crisis y mal rollo. 
Desde aquí animo encarecidamente a nuestros políticos a que se desahoguen con el onanismo, sobretodo se lo recomiendo a nuestros gobernantes, quizá si se masturbaran más a menudo nos joderían menos… o no, quién sabe. 

Miguel Ángel Rincón Peña