5 oct. 2012

CARTA MAGNA

El artículo 35 de la Constitución española dice: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia...” Sin embargo, el mes de septiembre dejó casi 80.000 personas desempleadas más y el total supera ya los 4,7 millones.
Sigamos recordando la Constitución. En el artículo 47 se puede leer: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho...” Pero resulta que en el segundo trimestre de 2012 se alcanza un nuevo récord: 526 desahucios diarios. En la provincia de Cádiz crece un 62% siendo la segunda de Andalucía en aumento porcentual sobre el año anterior. 
Parece que la Constitución española es como la Biblia, hay quienes la adoran pero muy poca gente la lee y casi nadie cumple con sus preceptos. Sólo tenemos que escuchar a los políticos aludiendo a la Carta Magna sólo cuando les interesa, pero no dudan en darle la espalda para otras cuestiones.

Somos muchos los que opinamos que en este país hace falta un cambio, pero un cambio de verdad. Es eso mismo lo que se pide desde las manifestaciones de ciudadanos del 15M, el 25S, etc. Se podrá estar más o menos de acuerdo con esas manifestaciones, pero es una realidad que esto no va bien: Desahucios, desempleo, precariedad laboral, retroceso en los derechos básicos, pérdida de soberanía, en definitiva, recortes y más recortes a la ciudadanía. 
El sistema capitalista se ha colapsado y tenemos que superarlo, y tendrá que ser el Pueblo, los ciudadanos de este país, los que tengamos que hacerlo, ya que la mayoría de los políticos defienden a capa y espada este sistema, pues están muy cómodos en sus poltronas gozando de sus privilegios.
Poco a poco, la gente se está dando cuenta que en España siempre pagan los mismos, y esta gran estafa a la que algunos, interesadamente, llaman crisis, la está pagando el pueblo trabajador. Una injusticia en toda regla que hay que denunciar, aunque por ello puedan poner nuestros nombres en alguna lista negra. 

Miguel Ángel Rincón Peña