18 sept. 2013

A RAFAEL PÉREZ DEL ÁLAMO

Somos polvo, querido Rafael.
El otro día, tus restos cabían
en una cajita de madera.
Vi cómo te sacaban de un
pequeño nicho polvoriento
una mañana de septiembre.
Y pensé que lo material
no vale nada, que nuestro cuerpo
es una coraza que más temprano
que tarde se la llevará el tiempo.
Lo verdaderamente importante
son las ideas, la sabiduría, el ejemplo,
esa energía que nos acompañará
cuando la carne se pudra y los huesos
sean sólo cenizas reposando en un nicho
o a merced del caprichoso viento.

Miguel Ángel Rincón Peña
Arcos de la Fra. 14/09/2013