21 mar. 2013

“UTÓPICA LOCURA”

Desde que dejé de escribir el cuento de los feéricos del río Majaceite (¿lo recuerdan?), me están sucediendo cosas muy extrañas de explicar. Sin ir más lejos, ayer mismo, mientras conducía el coche de vuelta a casa, atropellé a una mariposa. Para mi sorpresa, ésta atravesó el parabrisas, revoloteó por el interior del coche y salió por la parte trasera de la misma manera que había entrado. También se me cambian las cosas de sitio continuamente, me aparecen mensajes raros al encender el ordenador y un sinfín de cosas más. Bien podría parecer que los personajes del cuento están dándome algún tipo de mensaje para que continúe escribiendo sus historias.
Y es que la realidad está llena de violencia y sinrazón. Abre uno cualquier periódico y la mayoría de las noticias le cambian el estado de ánimo al lector, desahucios por doquier, corruptos hasta en la sopa, los índices del desempleo, crisis por todos lados y para olvidar la crisis fútbol, fútbol y si sobra tiempo algo más de fútbol. Y así vamos tirando.
Quizá por eso, los habitantes mágicos del cuento estén llamando mi atención para que escriba la segunda parte, porque la realidad, a veces, es muy aburrida (además de cruel), y esos señores tan solemnes que manejan nuestras vidas no tienen derecho a manejar también nuestra imaginación y creatividad. Los feéricos y yo, renegamos de esa sociedad capitalista que nos exprime, reprime y encarcela en una ficticia libertad. Renegamos de ese sistema injusto y putrefacto que hiede a cadáver por los cuatro costados. Pero ese sistema inhumano no acabará mientras que en los sillones de los parlamentos sigan las mismas posaderas de siempre. Ellos se han encargado de que esas posaderas continúen apoltronadas, aprobando leyes para que todo siga igual. Tenemos el ejemplo de la Ley electoral, garantía para que el bipartidismo se perpetúe, turnándose mandato tras mandato en el Poder.
Ante el ataque continuo del Capital, ante la desidia, el individualismo, el abatimiento, la represión, la cobardía... Defendámonos con la Educación, la Cultura, la imaginación, la creatividad… Ante su “distópica cordura”, nuestra “utópica locura”.

Miguel Ángel Rincón Peña