9 may. 2013

FEÉRICOS #17

Y allí estábamos de nuevo, en aquella sala de visitas, mi amigo Antonio, la doctora Jarava y yo. Antonio empezó a contarnos, esta vez más calmadamente, lo que al parecer, estaba sucediendo en El Bosque. 
Una tarde cualquiera del pasado mes de noviembre, Antonio, salió de casa camino al río Majaceite. Fue paseando junto al cauce, adentrándose poco a poco en el bosque. Estuvo recordando aquella noche en la que siendo un niño, se perdió en aquel mismo lugar. Hacía mucho que no pasaba por allí, pero estaba todo tal y como él lo recordaba. Decidió seguir andando y casi sin darse cuenta, llegó a una parte del bosque donde estaba prohibida la entrada. Había un pequeño puente de hierro y frente a éste, una valla de madera con una pequeña puerta que impedía el paso. Una vieja chapa oxidada advertía a los caminantes que no se podía seguir. Antonio no recordaba aquel lugar, así que saltó la valla y haciendo caso a su curiosidad, penetró dentro de aquella propiedad privada. Entre la verde hierba se abría paso un caminito que conducía a un viejo caserío bastante deteriorado. La tarde estaba tomando el típico color rojizo, anunciando así que la noche andaba cerca. Mi amigo pensó en volver atrás y regresar a casa, pero sin saber bien cómo, se vio junto a la puerta del caserío. Parecía entreabierta, empujó con un dedo y comprobó que no estaba cerrada. El rechinar de las bisagras daba a entender que la casa había sido abandonada hacía mucho tiempo. Antonio pasó al interior, preguntando en voz alta si había alguien allí, a lo cual sólo obtuvo la escandalosa respuesta del revoloteo de algunas palomas que salieron huyendo por las ventanas rotas. 
Dentro había una mesa, un par de sillas, una estantería vacía y una chimenea. Todo allí estaba lleno de polvo. Antonio repasó la estancia con la mirada y observó que en una esquinita donde apenas llegaba la luz, había una pequeña alacena, se acercó y abrió las dos puertas de par en par. Aquello no era una alacena, en aquel hueco había un angosto y oscuro túnel. 
¿Adónde iría a dar, quién construiría un túnel allí y para qué? ¿Quiénes serían los dueños de aquella casa? Todas estas preguntas y algunas dudas más, pasaron por la mente de Antonio en aquel momento. 

Miguel Ángel Rincón Peña


¿Has perdido el hilo del cuento? En este enlace lo podrás leer completo hasta el capítulo 17 y con fotos ilustrativas: http://cuentosenelequipaje.blogspot.com.es/2012/12/feericos.html