23 may. 2013

¡VIENEN A POR TODOS!

Cuando parecía que nada podía ir peor en este país farandulero, va Aznar y abre la boca. Ese tipejo de bigote rapado y mente criminal, sale en la tele criticando a diestro y siniestro y anunciando que deja abierta la puerta de su regreso a la política activa. ¡La madre que lo parió, qué tranquila se quedó la pobre! 

Hace un par de días la policía detuvo en su casa a dos periodistas conocidos por sus fotos denuncia. ¿Cuba? ¿Venezuela? ¿Corea del Norte? No, España. Criminalización por todos lados. Represión hasta en la sopa.


Esta es la democrática España del siglo XXI. Este es el país en el cual el partido del Gobierno se niega a condenar la dictadura franquista. ¡Cómo van a condenarla…! 
España, que ni es Una, ni es Grande, ni mucho menos Libre, va cuesta abajo y sin frenos. Mientras que los ricachones, chorizos de cuello blanco, disfrutan de sus cuentas en B, los trabajadores cerramos la boca y abrimos el conducto anal para que el Capitalismo nos sodomice sádicamente una y otra vez. 
Y si algún obrero levanta el puño: terrorista. Y si algún sindicato ocupa las tierras: terroristas. Y si los maestros y estudiantes salen a la calle a defender la enseñanza pública: terroristas. Y si los mineros defienden la huelga lanzando cohetes: terroristas. Como decía aquella canción de S.A.: “Todos somos terroristas para los fascistas”. 

Mientras el Gobierno, la Banca, el Opus Dei y demás escoria, se llenan los bolsillos y ganan cotas de poder, los de abajo seguimos enterrados en el fango hasta las orejas. 
Así, queridos amigos, es cómo funciona este país, desahuciando familias honradas de sus hogares, explotando miserablemente al trabajador que aun conserva trabajo, mandando a la cola del paro a 6 millones de personas, robando derechos a las mujeres, a los estudiantes, a los obreros, a las personas con discapacidad, etc. Es la marca de la casa, la marca España.

Vienen a por todos. Ya va siendo hora de que les digamos a los de arriba: “Hasta aquí habéis llegado”. 

Miguel Ángel Rincón Peña.