21 feb. 2013

ESTADO DE LA NACIÓN

¿Vieron ustedes el debate sobre el Estado de la Nación? Yo intenté estar frente a la pantalla todo el tiempo que pude, pero se hacía difícil aguantar tanta falsedad, tanta prepotencia, tanta frialdad y cinismo. 
El presidente Mariano Rajoy subió a la tribuna y tomó la palabra. Estaba encantado de haberse conocido, al igual que los políticos de su partido que, sentados en sus sillones, aplaudían al unísono cada intervención de su líder. Rajoy manipuló a su antojo los datos, se alegró de cómo estaba llevando a cabo los ajustes (recortes), y aseguró que cumpliría con su programa electoral. Seguro que hay gente que se lo cree. 
Luego llegó Alfredo Rubalcaba (cada vez que veo a Rubalcaba no puedo evitar acordarme de esas grandes imitaciones que le hace José Mota) que con aparente seguridad denunció la política del Gobierno. Es lamentable que el líder del PSOE denuncie ahora lo que antes, cuando él era ministro silenció. Es indignante que Rubalcaba se queje de los desahucios, cuando el PSOE mantuvo la injusta ley hipotecaria. De aquellos polvos vienen estos lodos. 
Por lo tanto, el debate entre los dos representantes del bipartidismo español quedó relegado al ya famoso y triste: “y tú más”. 
Cuando le llegó la hora a los demás partidos, éstos criticaron la gestión del Gobierno y lanzaron algunas preguntas. Izquierda Unida pidió la dimisión del presidente y la convocatoria de nuevas elecciones. Rajoy sacaba pecho y decía que su Gobierno estaba fuerte, entre vítores y aplausos de los diputados “hooligans” del Partido Popular. 
En definitiva, un espectáculo deprimente que aburrió enormemente a la mayoría del personal que estoicamente aguantó sentado frente al televisor o radio. Quedó en evidencia que este Gobierno vive en los mundos de Yupi y de espaldas a la realidad del Pueblo. Mientras los ciudadanos sufren los desahucios, la lacra del desempleo, la falta de ingresos para poder subsistir con dignidad, estos tipejos que dicen representarnos se dan palmaditas en la espalda y se sienten satisfechos de estafar al Pueblo que los votó.
Hay que plantarle cara al Poder que nos asfixia, sin miedo, teniendo la certeza de que luchar contra la injusticia es luchar por un futuro mejor. 

Miguel Ángel Rincón Peña.