15 nov. 2012

EL QUE CALLA...

Llevamos ya más de una semana con el tiempo revuelto, lluvia, viento, demasiados días grises. Hoy escuchaba en la radio a un psicólogo comentando que este tiempo influye mucho en nuestro estado anímico. Estamos acostumbrados al sol y cuando aparece una semana como esta nos venimos abajo. También decía el psicólogo, de cuyo nombre no me acuerdo, que si al mal tiempo le añadimos la situación social y política que los ciudadanos estamos padeciendo, las depresiones se multiplican y su consulta se llena. Y yo le doy la razón, porque no puede ser que bajen los sueldos, congelen las pensiones, desahucien familias enteras de sus casas, recorten en sanidad, dependencia, educación y una larga lista de despropósitos más, y encima, tengamos que aguantar este mal tiempo. 
En fin, habrá que tomarlo con humor. 
Ayer leía en el periódico que Gobierno y PSOE quieren aprobar una ley antidesahucios antes de navidad. A buenas horas mangas verdes. En ese asunto soy muy escéptico, pues ni el PP ni el PSOE se atreverán a desafiar a la Banca, porque existen muchos intereses económicos de por medio entre los partidos políticos y los Bancos. Ya Izquierda Unida puso encima de la mesa propuestas para evitar los desahucios en la pasada legislatura y el bipartidismo miró a otro lado. Así que me temo que esa ley estará condicionada y se hará básicamente de cara a la galería para contentar a Europa, pues el Tribunal de Justicia europeo ve ilegal la actual ley española sobre los desahucios. 
Si es que al final, se consigue parar los desahucios, no será gracias a los partidos políticos, sino a la movilización ciudadana. El mérito será de todas esas personas que no les importa ponerse delante de la policía y de los jueces para defender a sus vecinos. Ese acto de solidaridad y rebeldía no tiene precio. 
Y es que los cambios se consiguen con las movilizaciones ciudadanas. Cómo se consiguieron los derechos laborales y sociales a lo largo de la historia, por medio de manifestaciones y huelgas generales. La movilización es síntoma de que el Pueblo está vivo, de que la gente está concienciada y piensa. Como dice el refrán: El que calla otorga. Así que no otorguemos el próximo día 14. 

Miguel Ángel Rincón Peña